martes, enero 18, 2022
InicioOpiniónColumnista InvitadoQuitémonos los guantes

Quitémonos los guantes

Por Juan C. Rojas

El pasado 22 de noviembre, se eligió a Oscar Iván Zuluaga como candidato del Centro Democrático a la presidencia de la República en las próximas elecciones del 2022. Este hecho, marca un punto de quiebre en la historia y futuro del partido, según se deriva de una avalancha de manifestaciones inconformistas principalmente en Twitter.

Y no es para menos. Se realizó una encuesta que se contrata externa (supongo que para minimizar las situaciones internas, odios y pasiones lideradas por una buena parte de congresistas del partido), la cual queda viciada desde su mismo planteamiento: una encuesta para elegir al candidato de la colectividad, en la que los militantes inscritos en el partido, apenas pesan el 25% de los resultados. Mejor dicho, para efectos prácticos, si fueran 100 personas, le preguntan a 25 militantes del Centro Democrático y le preguntan a 75 personas que no son del Centro Democrático. Un absurdo que deja mucho que desear no solamente del directorio, sino de los asesores y los mismos empresarios contratados.

No hay ninguna explicación lógica que pueda justificar mínimamente semejante exabrupto. Sumemos a esto los famosos municipios top secret, esos municipios donde se realizaron las encuestas abiertas, pero que por alguna razón misteriosa, no se pueden revelar. He apostado una pequeña suma de dinero en un “obvious top five” de municipios caracterizados según los intereses de algunos candidatos en las próximas legislativas, y que, seguramente, están en esa lista secreta. Espero ganarla algún día.

En contraste, numerosos sondeos en Twitter (doblando, en incluso triplicando el universo contratado) ponían a María Fernanda Cabal en cabeza de las preferencias, de manera muy holgada. Algunos dirán que es una fuente no confiable. Otros sabemos que este tipo de sondeos son en efecto, muestras estadísticas válidas. Aquí vale la pena recordar que los sondeos en Twitter fueron estudiados a fondo en las elecciones de 2016 Trump-Clinton cuando en el Levich Institute and Physics Department de Nueva York, se desarrolló un método mediante el uso de una combinación de física estadística de redes complejas e inteligencia artificial, concluyendo que  la tendencia de opinión en Twitter seguía las encuestas agregadas del NYT un nivel de precisión increíble. Dichos análisis, quedó demostrado, evidenciaron el poder de Twitter para descubrir tendencias sociales desde marketing comercial hasta movimientos políticos, y por una fracción del costo de las encuestas tradicionales.

Ya hoy, no es necesario cuestionar la metodología de estas elecciones, o los tecnicismos propios de las encuestas. Con estas dos pifias, es más que suficiente para entender el gran desacierto de este proceso, y sobre todo, entender la ofuscación de la militancia.

En lo personal, me encuentro en un dilema inmenso en este momento con mi partido, y surge de una paradoja: desconfío en el partido, pero soy defensor del legado del presidente Alvaro Uribe Velez. Adicionalmente y para complicar el asunto, creo firmemente que María Fernanda Cabal es la  persona que de manera más visible, enérgica, apasionada y concreta, lleva la bandera de ese legado. Alvaro Uribe y Maria Fernanda Cabal están en el Centro Democrático y soy leal a ellos. Ella misma de manera gallarda expresó que no fragmentaría el partido desconociendo el resultado. Mi voto en legislativas será por Maria Fernanda Cabal, siempre y cuando encabece la lista al Senado. También hay que respetarle y acompañarla en su voluntad (que también es una obligación estatutaria) de acompañar al candidato en el debate. El partido, desde mi punto de vista, está herido gravemente.

Considero que estos no son momentos de rabietas o de irradiar el rencor del mal perdedor. Este es un momento de unidad y de acción en bloque. El enemigo es la izquierda, y su cabeza visible hoy en día se llama Gustavo Petro. Es él a quien debemos dirigir todas nuestras energías y actuaciones a fin de derrotarlo en las urnas. Mientras María Fernanda Cabal y Alvaro Uribe pertenezcan al Centro Democrático, no tiene mucho sentido despotricar contra el mismo.

En cuanto a la presidencia, debo decir que Oscar Iván Zuluaga no representa lo que en mi opinión, este país necesita en esta coyuntura histórica. No veo en él, las características necesarias para enfrentar un orquestado y sistémico esquema de toma de poder en Colombia liderado por la izquierda internacional, regional y nacional en cabeza visible de Gustavo Petro. Y no me refiero a su conocimiento del país, su sapiencia y expertise en el campo económico o su experiencia administrativa en lo público y lo privado, todas notablemente exitosas y ejemplares. Simplemente no veo en él reflejados el carácter y el temperamento necesarios para enfrentar un enemigo de mil cabezas que ha penetrado con su veneno desde la educación pre-escolar hasta la Corte Suprema de Justicia, bien sea desde las solapadas estrategias de ideologías aparentemente inocuas, hasta las explícitas y burdas estrategias de manipulación de la justicia desde la institucionalidad sumadas a un agresivo lobby internacional liderado por Juan Manuel Santos.

El candidato necesita un asesor perfeccionista, duro, exigente y estricto en lenguaje corporal, estructuración de la narrativa, storytelling y sobre todo, argumentación y negociación. No un asesor para disfrazarlo, sino para empoderarlo, perfilarlo y hacerlo ganador. Todavía estamos a tiempo, si no queremos entrar a negociar coaliciones (un eufemismo para aceptar esta equivocación). Adicionalmente a esto, si Zuluaga gana las elecciones, deberá afrontar la ira y resentimiento de Gustavo Petro, desde el día mismo de las elecciones, en su discurso de ‘aceptación’ (ustedes recordarán la belleza de discurso del 2018) lo cual nos significará 4 años más de bloqueos, marchas y terrorismo urbano. Sinceramente, yo no veo en nuestro candidato el carácter que se necesita para esto. Por 3 años, hemos tenido un país en caos, gracias al resentimiento de Petro.

Maria Fernanda Cabal dijo, el mismo 22 de noviembre “…ahora es el tiempo de concentrarnos en las buenas ideas, en la defensa de principios y valores que no pasan de moda.” y sobre todo, “…seguir construyendo conciencia sobre la necesidad de defender la libertad.”  Un resumen de calidad quirúrgica de lo que precisamente requerimos con urgencia hoy.

Hoy estamos como en el año 2000: en un momento histórico que nos permitirá retomar esta Nación o entregarla a una izquierda recalcitrante con ideologías probadas una y otra vez fallidas desde hace 2 siglos. Este no es un pulso por una presidencia, ni por un gobierno. Es un pulso por el futuro de una Nación. Y llegó la hora de quitarnos los guantes de seda que nos han obligado soportar a la izquierda en las últimas dos décadas con una penetración sistemática en todas las agendas de esta sociedad: raza, religión, sexo, educación, familia, fuerzas armadas, individuos, etc., adoctrinando y amplificando sus mensajes basados en doctrinas marxistas no solo arcaicas, sino inefectivas.

La izquierda no propone, destruye. No tiene estructura intelectual para proponer modelos de crecimiento económico, no existe una sola propuesta que venga de ese pensamiento, que no se base en quitar. La izquierda rencorosa y pendenciera, se centra en el gusto por las ideas marxistas, leninistas, castristas y chavistas. Comunismo, neo-comunismo y todos sus disfraces, que no son más que modelos de pensamiento teórico que han demostrado ser estruendosos y lamentables fracasos en la práctica para las naciones que han caído por vía de armas o por vía de falsa democracia, en sus garras. Aquí no vamos muy lejos: el pensamiento revolucionario Bolivariano une al dictador castrista Chavez a la guerrilla del M19, generando una identidad de pensamiento que confluyen en una persona deseosa de poder como Gustavo Petro, quien de manera evidente una y otra vez expresa conceptos y propuestas desarrollados en la Venezuela secuestrada.

Comunismo: izquierda, progresismo (y más disfraces)

Ideas y conceptos que surgen de esos manuales marxistas de sociedades fantasiosas y utópicas escritos por allá en los 1800, cuando nosotros no teníamos ni 50 años de independencia. Para una gran juventud alienada, nada valen las evidencias en la extinta URSS, Cuba o Venezuela como desastres sociales generados por avivatos que encontraron su oportunidad de poder en la necesidad del pueblo, endulzándolos con discursos bonitos y promesas de billetes nuevos recién impresos, espectaculares planes de avance tecnológico pero de juguete, o la eterna promesa de distribución de la riqueza.

Por más que se les muestre, no se les hace raro que la gente no quisiera saltarse el muro hacia Alemania del Este, o que no hayan yates de Miami a Cuba o que veamos todos los días miles de venezolanos buscando la forma de sobrevivir en Colombia. Son incapaces de relacionar los sistemas autoritarios con la pobreza de los pueblos y las riquezas de sus tiranos. Han sido reseteados profundamente y desafortunadamente, están en un bucle en el que no saben que no saben, pero creen que saben. Es nuestro deber y el deber de nuestros gobernantes, sacarlos de ese hoyo oscuro.

Está demostrado que la izquierda está permeando toda la sociedad, no solamente a nivel político. Las ideologías y adoctrinamiento florecen en los ámbitos de educación, lenguaje, sexo, religión, sociedad civil y familia. Las tácticas de desinformación, imposición y cancelación dominan hoy en día el universo comunicativo, con el apoyo de millonarios excéntricos y dictadores que financian iniciativas privadas; medios de comunicación, periodistas e influenciadores que amplifican todas estas iniciativas de adoctrinamiento al unísono. 

La Teoría Crítica de la Raza (TRC) es una de las banderas preferidas por la izquierda perniciosa. El mejor y más claro ejemplo de esto, lo entrega esta semana el Senador Gustavo Bolivar, cuando publicó un trino con este veneno ideológico racista, clasista y divisorio, tomando a un niño como su caballo de batalla. A la izquierda esto no le merece el más mínimo comentario. Esta misma semana, una influencer de moda, enfocó la cacería de brujas en un aviso donde se observaba a una mujer joven en un anuncio publicitario. Si no fuera por su propio racismo, muchos no nos hubiéramos percatado que la modelo “es una mujer de rasgos negros para el black week”, según se lee en el hilo de Twitter de la influenciadora.

¿Cómo podrán hacer las marcas para complacer a estos abanderados? En este caso, la marca podría contratar para esta campaña en Colombia, unos 300 o 400 modelos para evitar ser puesta en picota pública por discriminación, o simplemente eliminar la modelo y ahorrarse unos pesos. Bueno, esto último también les llevaría a quemar viva a la marca por discriminación. La izquierda es muy hábil para acomodar sus caprichos.

Es tiempo de quitarse los guantes de seda y darle voz a la centro-derecha. Las cosas hay que llamarlas por su nombre y nosotros también podemos alzar la voz, exigir derechos, exigir respeto e incluso marchar y paralizar el país, si fuese el caso. Esa prerrogativa no pertenece a las izquierdas únicamente. No podemos seguir pasmados viendo como esas ideologías erosionan esta Nación. Necesitamos una persona como María Fernanda Cabal, que es odiada porque no le pone disfraz a sus opiniones.


Acompañaré, e invito a acompañar a quienes sufran de alergia a la ideología de izquierda, a María Fernanda Cabal desde hoy, durante los próximos 4 años, y hasta cuando nos sea posible, de manera que podamos proyectar a esta Nación en la libertad, las oportunidades, la prosperidad y la sociedad civil, formulando y promoviendo políticas públicas basadas en los principios de la libre empresa, un gobierno limitado, libertad individual, valores tradicionales y una sólida defensa nacional frente al enemigo interno y externo, al tiempo que se frena el nocivo avance de todo tipo de ideologías cobijadas y alentadas desde el marxismo con sus variados disfraces de “liberales”, “progresistas”,  “socialdemócratas” y “corporativismo social”.

Les invito a llevar las banderas que hagan contrapeso racional, directo, sensato, respetuoso y firme a todas esas ideologías de ultra izquierda ocultas en lo políticamente correcto, a detener el avance de la Teoría Crítica, la Teoría Crítica de la Raza, la cultura de la cancelación y todo lo que signifique adoctrinamiento de izquierda.

También, los invito a leer “Comunismo: izquierda, progresismo (y más disfraces)” que es una mirada rápida al peligro del comunismo camaleónico y su ideología arcaica y fallida; a la izquierda virulenta; su sed expansionista, sus sofismas, su genética violenta, su accionar subversivo y su cinismo amplificado por un pseudo periodismo servil. Solicite la versión digital totalmente gratis, al email [email protected]. Disponible a partir del 1 de diciembre de 2021

PS. Para las mentes suspicaces y conspiracionistas: al momento de escribir esta columna, no tengo ningún tipo de vínculo con la Senadora Maria Fernanda Cabal, (sabrá Dios si leyó un mensaje que le envié hace rato). Tampoco tengo relación alguna con el Centro Democrático, representantes o afiliados, más allá de mi militancia y mi admiración al presidente Alvaro Uribe Vélez. Estas opiniones son mías y de quienes se sientan identificados con ellas y motivados a apropiarlas.

Suscríbete gratis a ifm noticias

ÚLTIMAS NOTICIAS