martes, diciembre 7, 2021
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¿Quién más tiene el corazón “rompido”?

Por Jaime Restrepo Vásquez

Un programa exitoso, que fue modelo para diversas políticas enfocadas en la primera infancia, de repente se vio asaltado, como todo en Medellín, por una caterva de incompetentes que solo anhelan una gruesa tajada de la torta presupuestal de la ciudad.

Me refiero a Buen Comienzo, programa que, durante años, hizo honor a su nombre y brindó a miles de niños en la ciudad, la oportunidad de tener un buen comienzo en la vida.  Sin embargo, todo lo que toca la actual administración municipal se convierte en un caos politiquero: basta ver lo que sucede en EPM, o en Ruta N, o en el mantenimiento del espacio público, para comprobar que es una situación sistemática y no accidental.

Van, hasta el momento, 22 infantes que fueron agredidos sexualmente por un monstruo. Son, hasta la fecha, 22 niños que no tuvieron un buen comienzo por cuenta de la improvisación, la rapiña financiera, la inexperiencia y el culto al líder que se entronizó en la operación de Medellín.

Se sabe que han amenazado -matiz semántico para ocultar el chantaje- a contratistas para que apoyen decididamente al líder, justo en el momento en que su imagen está en picada y pende sobre él una espada llamada revocatoria. Todo lo que sirva para alabar al ególatra del piso 12, es bienvenido. Todo el que ose tener diferencias con el hijo del Tricentenario, será tratado como leproso y le impedirán acercarse a la piñata en la que se convirtió el presupuesto de Medellín.

Eso también pasó, por desgracia, con Buen Comienzo. De hecho, desde noviembre de 2020, se encendieron las alarmas por el manejo politiquero que la Alcaldía quería darle al programa. Con maromas leguleyas, sacaron a varios operadores que prestaron un excelente servicio durante años. La idea era pagar favores políticos con el programa. Y lo hicieron. Ante esa realidad, los operadores tuvieron que ajustar sus presupuestos, para ser más “eficientes” con menos recursos. Por supuesto que los procesos de reclutamiento de personal se relajaron, al punto de contratar a un violador en un hogar infantil.

La administración ha querido pasar de agache frente a esta última tragedia, lanzando sus propios desperdicios a la anterior estructura de Buen Comienzo. Pero de nada le servirá, pues la realidad es que, durante el mandato del hijo del Tricentenario, ocurrió esta monstruosidad que debería tener fuertes costos políticos. ¿Por qué no ha renunciado el director de Buen Comienzo? ¿Por qué no asumen la responsabilidad de lo ocurrido? Es que el operador es contratista de la alcaldía de Quintero Calle y no de las anteriores administraciones.

Duele el corazón por lo ocurrido, mientras que los oportunistas y advenedizos de la Alcaldía solo tienen el corazón “rompido”, seguramente como reconocimiento de que todo lo tienen corrompido.

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