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viernes, septiembre 30, 2022
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Pequemos por ignaorantes, no por brutos

Por Claudia Posada

En los últimos años en Colombia, desde las gargantas feraces de los más sonados personajes de la vida pública, brotan frases desavenidas que nos confunden: ¿Somos  muy mal pensados o somos muy brutos?  Las oímos, las leemos,  y para no reír ni llorar, mejor contamos hasta diez a ver si no se despierte la rabia que, en nosotros, comunes mortales, es odio, dicen aquellos  mismos. Los sentimientos que nos asaltan testimonian que  no pertenecemos al club de la gente  bien; tampoco, ni de riesgos, queremos estar clasificados entre los brutos; al fin y al cabo la ignorancia puede superarse, pero la brutalidad no tiene remedio. Conclusión, es la ignorancia entonces lo que nos impide  entender a la gente bien, qué es lo que dicen o pretenden decir, y por qué.

Repasando algunas genialidades difíciles de asimilar (¡Qué envidia ser tan genial! Se puede aspirar a ser Presidente de la Republica con solamente tal característica) Cuando observamos desde la última línea -la de los mirones de lejitos- nos encontramos  ocurrencias como por ejemplo: «#Julio20 | Plenaria del Senado derrotó al impulsor y defensor de la #PrimeraLínea. 66 votos en blanco, representan el rechazo que produce quien ha querido subvertir el orden establecido. ¡Ganó la democracia!» Y uno tan ignorante creería más bien que le hicieron pistola. O sea: ¡Ganó la pistola! Hacer  “pistola” es  frecuente en la gente bien… bien maliciosa por supuesto; es decir,  “hacerle  conejo a…”  lo entendemos como faltar  a la palabra, y no por arrepentirse, no; ser mamones (arrepentidos)  es distinto. La “pistola” es pura marrulla. Ah, es que las componendas en el Congreso no son para cualquiera, es cuestión de recorrido. Aunque también se aprende rápidamente, casos se han visto.

“La Corte Constitucional no conoce la Constitución… ¡increíble! para ellos la vida es desechable…No estamos hablando de Eutanasia, están justificando el asesinato…Nosotros en el Congreso hace rato debatimos el tema y no aprobamos la eutanasia… ¿Quién dijo que las Cortes están por encima de nosotros?” Y por nuestra parte, claro, ignorantes de lo que hacen y deshacen los congresistas a su antojo, sabiendo que en ellos está depositada toda nuestra confianza para que nos representen ¡cómo criticarlos!  (Por eso se les paga trabajen o no, es que casi todos son gente bien, los mamertos y similares posan de intelectuales y predican cosas de comunistas, qué miedo). “Como estaca de punta en tierra”, sembrados en sus cómodas curules, deben soportar las críticas que les señalan delitos de sangre y asuntos por el estilo; tonterías, pequeñeces sobre desplazamientos, peleas por tierras, y hasta complots como el asesinato de Luis Carlos Galán en el que involucran a personajes de la vida pública, o de la oculta, con uniformes o con grilletes. A la opinión pública todo se le medió aclara temprano, tarde, o nunca; por eso no dudemos de sus siempre “buenas intenciones”.

Se puso de moda, a la par con la indisciplina social, cambiar de pinta: Disfraces inocentes con pistolas de juguete y bobadas así que no tienen importancia; colores menos irascibles, para uniformes más acogedores;  desplazamientos sin bulla para no despertar a los vecinos; en fin, cositas que entonen con el ánimo de impedir la pacificación del país; porque trabajar por la paz en Colombia es sinónimo de odio.  Somos tan ignorantes (¿o seremos brutos?) que para nosotros el Padre Francisco de Roux ama, y le toca lidiar con algunos que sí odian despiadadamente. ¿“Meras especulaciones, irrespeto a la Patria y a las instituciones; insolencia descarada para con el Recinto de la Democracia; y un pésimo impulso de nuestros deportistas” movieron a poner nuestra bandera con la franja roja en primera línea, o mejor, arriba? No,  fue la rabia que nos pertenece. ¿Por qué? Porque significa “la sangre derramada…” Derramada en las calles donde los mamertos, vándalos y terroristas,   saltan de pura dicha ¿no será?  Porque eso sí nada les falta”  ¿Oportunidades? “Todas las que quieran, especialmente en el  gobierno actual que ha sido generoso con ellos, los oye, los entiende, interpreta sus angustias”. ¿La policía y el ESMAD qué? “Entrenados para hacer uso de sus armas únicamente en caso de necesidad; por eso, una vez reducido el individuo, se conduce a donde todos sabemos, respetándole sus derechos aunque sea un criminal”.

La franja roja inclusive podría ser doble con relación a la azul – los mares están muy contaminados- porque a pesar de que las leyes colombianas, a la luz de la Constitución, todas han sido “reglamentadas juiciosamente”; tal cual como lo relacionado con la Eutanasia que existe hace 23 años pero no se ha reglamentado. En estos días se amplió para casos de enfermedades no terminales, pero sí, de terribles sufrimientos certificados por los médicos. Tal ajuste  no le gustó a mucha gente bien y amigos de componendas. Han sido muy enfáticos en ser pro-vida para oponerse a la eutanasia; sin embargo,  no han dicho la verdad sobre heridos y muertos en manifestaciones violentas en las que todos los bandos –en la legalidad o en la desesperación,  en la ira manifiesta que los enfrenta, y el odio visible que muchos no pueden ocultar-  arriesgan sus vidas por igual.

Por conveniencia, los políticos ejerciendo en  las esferas de poder y decisión, se enfrentan entre ellos mismos, se hacen zancadilla, se sacan trapitos al sol, y ponen a los ciudadanos a soltar “Hilos”  para calibrar su propio posicionamiento. Por convicción, muchos ciudadanos creen que los  enredos que comprometen a sus héroes son perversidades de la oposición o de sus contrarios. Por convicción, muchos electores van a las urnas creyendo que están en lo correcto. Por conveniencia, hay políticos de carrera que pasan de agache y sin inmutarse ignoran sus obligaciones (pero no los cheques). Por convicción, tenemos en la  clase política gente muy buena, pocos en esa categoría,  pero comprometidos y honestos; a ellos los debemos honrar. A la mayoría los debemos rechazar, no por lo que dicen, ni por lo que callan, sino por lo que hacen. Pequemos por ignorantes, no por brutos.

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