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martes, mayo 24, 2022
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¿Para qué era utilizada la Escombrera en la comuna trece?

“La Escombrera”, en la Comuna 13 de Medellín, ha sido un lugar de constantes denuncias por parte de familiares de desaparecidos y organizaciones sociales como un espacio de enterramientos clandestinos de personas que habían sido detenidas, torturadas, ejecutadas e inhumadas en el lugar, aprovechando la condición de botadero de escombros para el ocultamiento de los cuerpos. Los familiares de los desaparecidos se han apropiado del sitio cómo un lugar de memoria, realizando en él, muchos de sus actos simbólicos para exigir verdad, justicia y reparación, además de representar una esperanza para encontrar los restos de sus seres queridos.

En 2010 se realizó una reunión con representantes de las víctimas de familiares de desaparecidos de la Comuna 13, funcionarios de la Alcaldía de Medellín y peritos de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala.

La Escombrera, un sitio ubicado en la Comuna 13 de la ciudad de Medellín y que entró a formar del conflicto colombiano cuando se dijo que varias decenas, quizás cientos, de desaparecidos yacían bajo sus escombros. Si bien es cierto que aún no se ha podido comprobar la existencia de los cuerpos, los familiares de los desaparecidos piensan que allí pueden encontrar a su ser querido.

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Esta creencia ha hecho que el sitio sea visitado constantemente para recordar a cada uno de los desaparecidos, para pedir justicia por la desaparición forzada y los crímenes de Estado y para exigir al gobierno la implementación de acciones que permitan ubicar a cada uno de los desaparecidos.

Los casos de desaparición forzada en la Comuna 13 de Medellín y las inhumaciones clandestinas ilegales en La Escombrera muestran como este tipo de lugares que han sido escenarios de violencia cobran una serie de significados para los familiares, y para la sociedad en general, en donde se entretejen recuerdos, narraciones y se visibilizan identidades que fueron borradas.

Dentro de la distribución política–urbana de Medellín, la Comuna 13 es una de las 16 comunas de la ciudad dentro de las cuales se ubican 249 barrios urbanos oficiales. La violencia ha marcado la historia de la Comuna 13 desde la década de 1980 cuando se comenzó a evidenciar la aparición del sicariato y el microtráfico de drogas. También “aparecieron grupos de justicia privada, quienes encontraron en estas prácticas ilegales una forma de eliminar los hechos delictivos de sus barrios. Esta situación propició otras prácticas como robos, violaciones y homicidios selectivos” . A lo anterior se suma la conformación de bloques urbanos de los grupos armados organizados al margen de la ley. La ausencia del Estado, sumada a un sinnúmero de combos, pandillas y milicias urbanas que se articulaban en su gran mayoría con carteles del narcotráfico, en especial con el Cartel de Medellín, fue una cadena de factores que aprovecharon las Autodefensas Unidas de Colombia –AUC- para contar con “hombres entrenados en la confrontación armada, que conocían la ciudad y serían posteriormente cooptados para el proyecto paramilitar”.

Todo ese contexto social y político fue clave para que el Bloque Metro de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá –ACCU- en cabeza de alias “Doble Cero”, entrara a la Comuna13. A finales de 1990 “la confrontación con las milicias de las FARC y el ELN se agudizó en la Comuna 13 y los paramilitares de las AUC comenzaron a atacar a todos aquellos que presumían que estaba ligado a las guerrillas”.

Muchas de estas personas señaladas arbitrariamente como colaboradores de los grupos guerrilleros fueron asesinadas y enterradas en fosas clandestinas como “La Escombrera, en la parte alta del barrio El Salado, y el Alto de la Virgen, en la parte alta del barrio La Divisa”.

En cuanto a las acciones de la fuerza pública, hubo dos operativos que causaron un gran impacto en la población civil, la Operación Mariscal y La Operación Orión. La Operación Mariscal, realizada el 21 de mayo de 2002, tenía como objetivo desarticular un supuesto plan terrorista para sabotear las elecciones presidenciales que se realizarían el 26 de mayo de ese mismo año. Durante este operativo, la “Fuerza Pública atacó indiscriminadamente a la población civil utilizando ametralladoras M60, fusiles y helicópteros artillados y dejó como saldo un total de nueve civiles muertos (incluyendo varios menores de edad), más de 37 heridos y 55 pobladores detenidos de forma arbitraria”.

Ese mismo año se realizó Orión, que inició el 16 de octubre de 2002 y se extendió hasta principios de diciembre de ese mismo año con la participación del DAS, Policía Nacional, Ejercito, CTI, Fiscalía General de la Nación, Fuerzas Especiales Antiterroristas y se contó con tanquetas de la Policía y helicópteros artillados. Según datos presentados, Orión dejó como resultado “150 allanamientos y capturó a más de 355 personas, de las cuales 82 terminaron sindicadas, murió un civil, 38 más resultaron heridos y ocho fueron desparecidos por el Ejército Nacional, paramilitares e integrantes del CTI”. Orión provocó el desplazamiento de 1.259 personas durante ese año; en la Comuna 13 se produjo el 42% del desplazamiento de Medellín durante ese año.

La realización de estos operativos significó la expulsión de los grupos guerrilleros de la Comuna 13, un logro que aclamaba el gobierno de Uribe Vélez, el Ejército y el entonces alcalde de Medellín Luís Pérez; sin embargo, los paramilitares siguieron cometiendo graves violaciones a los derechos humanos hasta diciembre de 2003 cuando se desmovilizaron, sin ningún tipo de operaciones por parte de la Fuerza Pública que evitara sus acciones delictivas.

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