jueves, mayo 13, 2021

No Futuro

Por Marco Tulio Lira

No es tirria, no es fastidio, mucho menos odio, pero no «empato» con el Alcalde de Medellín, a quien Vicky trae hoy en una extensa entrevista en Semana. Acabo de leerla y no encontré sustancia en ella. Pura frivolidad, porque el personaje, es frívolo.

Ahora bien, debo reconocer, que no es bobo y tiene algo de estratega, pues sabe escoger a quién tirarle piedra en sus tejados para que reaccione y poder lograr su atención. Insisto, bobo no es. Sabe poner el dedo en la tecla precisa. Fue llegar a la Alcaldia de Medellin y, para sostenerse en ella, qué mejor que enfrentarse a titanes del sector privado y político, figuras relevantes, a quien se les debe gran parte de lo que hoy pueden mostrar Medellin y Antioquia, como exitoso.

Se enfrentó y continúa enfrentado nada menos que con el Grupo Empresarial Antioqueño, con Álvaro Uribe Vélez y con Sergio Fajardo. En mi opinión, se trata de un fenómeno de temporada y fugaz, que desaparecerá de la escena política como tantos otros. Saldrá quemado de la Alcaldía.

Daniel Quintero, tiene una mezcla explosiva en la cabeza. Es de extracción aparentemente humilde, pero le gustan los lujos y la buena vida. Él cree ser de izquierda, pero se siente más cómodo con la amistad que sostiene con el Presidente Duque, que con Petro y Claudia Lopez. Estoy convencido, que su ídolo político, es Iván Duque.

No creo que sea intrínsecamente peligroso. Es un bobo útil, que bien podría ser aún más peligroso. Parece un hombre lleno de complejos y afectaciones. Para comenzar, es muy narciso y se cree bonito, lo cual es irrelevante. Sufre del complejo de Adán, se siente en el primer día de la creación. También sufre del complejo de Edipo, mantiene una gran dependencia de su esposa.

Es logrero, es arribista y trepador. Es un muchacho que pasó de la mula al Jet. Y de las Comunas Orientales de Medellín, a la Alpujarra. Y eso puede generar un Coctel Molotov en el cerebro, que encandila a la persona que lo padece y la lleva a perder el sentido de las proporciones. Debe estar sintiéndose como aquél Almirante retirado, ya muy viejo, en la Campaña Presidencial de 1992, en la cual fungió como Candidato Vicepresidencial de Ross Perot, contra George Bush, padre y Bill Clinton. En el primer debate televisado, se paró frente a las cámaras y se preguntó, «Quién soy yo, qué hago aquí».

Hoy por hoy, pienso, que frente al Alcalde Quintero, se debe rectificar y quitarle toda la atención de encima, antes de que se convierta en una estrella, para lo cual tiene una gran vocación. Hay que dejarlo que se estrelle sólo y muestre todas sus falencias, que deben ser muchas. Mucho me temo, que ése hombrecito, va a pasar sin pena ni gloria por el firmamento político de Medellín y de Antioquia.

ÚLTIMAS NOTICIAS