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¿Míster Trump?, con amigos así…

Por: Saúl Hernández Bolívar

Hace mal Trump en agitarle las olas a un gobierno amigo que se mueve en aguas tormentosas y le toca capotear con un vecino que puede desestabilizar a toda la región.

Flaco favor le hace Donald Trump al presidente Duque, y a Colombia en general, atacándolo con un tufillo electorero por los pocos avances que él ve en la lucha antidrogas. Bien era sabido que Trump tiene un carácter inestable que lo lleva en cualquier momento a pasar de los elogios a las críticas; de hecho, el gobierno de Santos temblaba con la posibilidad de que una visita suya terminara en fuertes diatribas contra el pacto con las Farc, por lo que nunca le hicieron mucha fuerza a ese viaje.

Sin embargo, que su imprudente explosividad sea materia conocida ni lo excusa ni soluciona nada. Su actitud contrasta con la benevolencia con que trata al dictadorcito norcoreano Kim Jong-un, al que le hace por Twitter toda clase de arrumacos para abrirle paso a un tercer encuentro cumbre a pesar de que los dos que se han llevado a cabo han terminado en un chorro de babas.

Las excesivas ganas que le muestra Trump al líder de Norcorea, y a esa nación en general, podrían girar en torno a una sobrevaloración de su capacidad nuclear, que es irrisoria en comparación con la de cualquier superpotencia —sobre todo con la de los Estados Unidos—, pero que es muy útil para movilizar electores y reflectores, con premios y distinciones de mucho peso incluidos, pues no solo los presidenticos tercermundistas sueñan con nobeles.

Además, Norcorea está en el vecindario de los chinos y los rusos, con los que Trump tiene relaciones disímiles, pero a los que sería de suma importancia anotarles un gol ejerciendo una especie de padrinazgo sobre esa atrasada nación comunista a la que le ve tanto futuro. Acaso quiera desarrollar allí otro plan Marshall y convertir ese moridero en un nuevo tigre asiático o, al menos, sugerir la idea mientras le votan otro periodo.

En cambio, aquí en Suramérica, en pleno patio trasero, encontramos un país amigo muy sumiso, que agacha la cabeza con plena conciencia de que hace las tareas mal y que así es imposible ganar el año. ¿Que hay más coca ahora que antes de Duque? Seguramente, pero es uno de los efectos nefastos de la administración Santos y de la negociación con las Farc. Prohibir la aspersión aérea nos tiene nadando en coca, pero alguien debería explicarle al gringo que el problema no es del Ejecutivo sino de la Corte Constitucional.

Ahora, no se sabe de dónde saca Trump el cuento de que, deliberadamente, «Colombia envía criminales a Estados Unidos», o a qué se refiere. ¿Acaso está hablando de los bandidos que siempre se han extraditado a petición de las cortes de ese país? ¿Se refiere, tal vez, a los indocumentados asiáticos y africanos que emprenden su sueño americano en aguas del Golfo de Urabá vía Centroamérica? ¿O esto es, simplemente, una de esas mentiras que los medios gringos dicen contabilizarle por decenas a Trump todos los días?

Por su parte, Duque tiene todo el derecho de decir que «aquí hay que rendirle cuentas es al pueblo colombiano». Si bien los gringos son amplios en su ayuda económica, esta no se trata, ni mucho menos, de un regalo, sino de la búsqueda de soluciones conjuntas a un problema que también les compete, que lo tienen «frente a sus narices». De hecho, este año se han erradicado manualmente 19.000 hectáreas de coca con el concurso de más de cien equipos de erradicadores. Y si bien apenas es algo así como el 10 % de toda el área sembrada, el costo en pérdida de vidas ha sido alto.

Hace mal Trump en agitarle las olas a un gobierno amigo que se mueve en aguas tormentosas, que le toca capotear con un vecino que puede desestabilizar a toda la región y en donde, curiosamente, también tienen intereses los chinos y los rusos, además de los iraníes y los turcos, y los facciosos terroristas de Hezbollah. Flaco, favor, míster Trump, flaco favor.

EN EL TINTERO: Si Antanas Mockus fuera del Centro Democrático no solo le quitarían la curul, sino que lo inhabilitarían de por vida y eliminarían la altísima votación suya con la que arrastró a cuatro o cinco de sus compañeros que obtuvieron votaciones ínfimas. Pero algo es algo…

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