sábado, marzo 6, 2021
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La vacuna que quemó a Trump

Por : Misael Cadavid

Las recientes declaraciones post elección de Donald Trump , mixtura de nostalgia ,desazón , rabia , decepción y resentimiento , en las cuales el mandatario anticipó que las autoridades sanitarias nacionales otorgarán la autorización de emergencia a los vacunas de las farmacéuticas con resultados más prometedores.

Trump también se refirió a las declaraciones de las autoridades de Pfizer, que negaron formar parte de la operación “Máxima velocidad” ,la iniciativa gubernamental para lograr el desarrollo y la distribución de una vacuna lo más rápido posible. Las calificó de “error desafortunado” y es que el equipo de campaña de Trump tenía la esperanza de que este anuncio fuera unos pocos días antes de las elecciones , para ser un gran impacto mediático positivo y verse reflejado en las urnas . La estrategia no les funcionó o la conspiración científica le pasó cuenta de cobro por sus frecuentes salidas en falso cuestionando las decisiones científicas en torno al manejo del covid .

Y la historia no contada es la siguiente. Hubo una visita tensa y un el mensaje, desalentador. Moncef Slaoui, emisario y dirigente de la iniciativa del gobierno de Donald Trump para desarrollar a velocidad máxima una vacuna contra el coronavirus, hizo una visita más política que técnica , el 25 de agosto para decirle a la advenediza empresa de biotecnología MODERNA que tenía que retrasar la etapa final de las pruebas de su vacuna en humanos.
El director ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, un bioquímico francés, entendió las implicaciones. Ahora su compañía, que aún no había sacado un solo producto al mercado, se enfrentaba a un retraso de hasta tres semanas. Pfizer, el gigante farmacéutico mundial que estaba ocupado en las pruebas de una posible vacuna similar y había prometido resultados iniciales para octubre, tomaría la delantera de forma evidente.

Entienda el lector que la orden para retrasar el estudio , eran ni más ni menos que se llegara al anuncio de la vacuna pocos días antes de las elecciones con el propósito de sacar réditos electorales.

El problema de Moderna parecía encajar muy bien con los sucesos de finales del verano de 2020, cuando Estados Unidos se tambaleaba no solo por una pandemia, sino también por la inestabilidad causada por la injusticia racial. El emisario de Trump informó al Director, que Moderna no había reclutado suficientes candidatos pertenecientes a minorías para sus ensayos de vacunas. Si no podía probar que su vacuna funcionaba bien para los ciudadanos negros y latinos, que han sido afectados de manera desproporcionada por la pandemia, no superaría la recta final, posición más que circense y cantinflesca que cientifica para congraciarse con dos segmentos minoritarios de la población que estaban más a favor del candidato Biden.

Ambas compañías ( pfizer y Moderna ) finalmente completaron las etapas cruciales de sus ensayos en humanos este mes y reportaron resultados iniciales espectaculares, eso si , lo hicieron a pocos días luego de las elecciones , situación que impajaritablemente incidió en la elección.

Se trata de vacunas que parecen tener una eficacia de alrededor del 95 por ciento contra un virus que ha matado a 1,3 millones de personas, 250 mil de ellas en Estados Unidos.

Pocas competencias entre gigantes farmacéuticos se ha desarrollado con una apuesta económica tan grande y un telón de fondo tan complejo. No solo estaban en juego las rivalidades comerciales y los desafíos científicos, sino también un ambicioso plan para poner al gobierno Trump en el centro del esfuerzo.

Con la apuesta de que una vacuna aseguraría su reelección, llevó a cabo campañas publicitarias agresivas para acelerar el proceso.

El director ejecutivo de Pfizer,había prometido evitar el campo minado de la política, pero se vio obligado a atravesarlo. Tras prometer avances en un calendario que parecía respaldar la predicción de Trump de un gran avance antes del día de las elecciones en Estados Unidos, Pfizer retrasó el calendario a finales de octubre, temiendo que los resultados de los ensayos clínicos de su empresa no fueran lo suficientemente convincentes para que los reguladores federales concedieran la aprobación de emergencia de su vacuna. Blanco es gallina lo pone….La noticia del éxito de Pfizer salió a la luz justo después de que se anunció la victoria de Joe Biden en las elecciones.

Sin embargo, ambas compañías han logrado una hazaña notable de maneras muy diferentes: desarrollar una vacuna que parece segura y efectiva en cuestión de meses, en lugar de los años o décadas que suelen tardar esos avances. Se vieron beneficiados por la unión de tres factores. Un nuevo método de desarrollo de vacunas que solo estaba esperando ser probado utilizando biotecnología y el coronavirus fue el objetivo perfecto. Las altas tasas de infección aceleraron el ritmo de los ensayos clínicos, la parte más lenta del proceso. Y el gobierno estuvo dispuesto a gastar lo necesario, lo que eliminó los riesgos financieros con el fin de permitir que la producción en masa comenzara incluso antes de que se finalizaran los ensayos.

Su aparente éxito demostró que en una era de política polarizada, la ciencia fue capaz de derribar las barreras entre el gobierno, los países y la industria para producir una de las pocas buenas noticias en un año de sufrimiento y división.

Pobre Trump!

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