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martes, mayo 24, 2022
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La fábrica de mentiras de la Colombia humana

Por: Álvaro Ramírez González

“Pura mierda”, le contestó visiblemente alterada, Piedad Córdoba, al periodista ecuatoriano que la entrevistó acerca de sus viajes pagados por una de las empresas de Alex Saab, casi todos en compañía de sus hijos.

“Mamarracho ex convicto “fue el calificativo que utilizó la grosera aspirante al congreso por la Colombia humana, para referirse al congresista Fernando Villavicencio, presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional del Ecuador, que vino a Colombia a entregarle al Presidente Duque el expediente documentado de todos esos viajes que sin duda muestran un estrecho vínculo de Córdoba con Saab.

La vida de Alias Teodora como la llamaban sus amigos de las FARC, se va a complicar, y de qué manera, toda esa documentación la tiene la justicia Norteamericana que la investiga por lavado de dólares.  Así mismo, la justicia colombiana inició ya un proceso contra esta grosera dama, y con ese archivo totalmente documentado, con mucha más fuerza jurídica.

Teodora niega los vínculos y los viajes pagados por Saab, al tiempo que todas las pruebas están a la vista de todos los colombianos.

La revista Semana las acaba de publicar, con todos los documentos y soportes adjuntos. ¡Córdoba miente!

Gustavo Petro Orrego, cuánto fue filmado en una sesión nocturna, llenando unas bolsas de dinero, afirmó que su amigo el reconocido arquitecto Simón Vélez, le había prestado ese dinero. No pasaron muchas horas para que saliera en las redes una entrevista al arquitecto Vélez, en la que afirma que “El no le ha prestado dinero a Petro ni a nadie”.

Agregó muy molesto además que no votaría por Petro por mentiroso, ¿y entonces? ¿Dónde está la justicia colombiana?

La vida política de otros personajes se ha arruinado por mucho menos, no solo porque la justicia los llama a rendir cuentas y los condena, sino porque la opinión pública, léase medios y redes los despedazan. El caso de Ingrid Betancourt es un ejemplo claro de esta situación.

Cuando fue secuestrada en vías del Caqueta, estaba de tercera en las encuestas rumbo a la presidencia de Colombia, al ser rescatada por el Gobierno Uribe, Ingrid era una heroína.  Hasta que a los pocos días anunció que demandaría al Estado colombiano por los perjuicios económicos de su secuestro, a pesar que quedó documentada su imprudencia.

Un general del ejército le advirtió y le hizo firmar un documento donde Ella aceptaba que fue advertida del peligro de esa vía y de que asumía toda la responsabilidad, Ingrid se convirtió de inmediato en el símbolo de la deslealtad, la ingratitud y el oportunismo.

En cuestión de horas su prestigio desapareció por completo y hoy el país la desprecia, ¿Qué pasa entonces con Petro y Córdoba? ¿Por qué la justicia no les entra? Ningún candidato con los problemas y mentiras de Teodora y de Petro, llegaría a ninguna parte, esperemos que el pueblo haga justicia con ese par de mentirosos de la Colombia humana.

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