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martes, mayo 24, 2022
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La Derecha está perdiendo la Batalla Cultural

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón.

En toda la historia de la humanidad no se ha visto un desarrollo mayor en la calidad de vida de las personas que el presentado en los últimos 200 años. La condición normal de los habitantes del planeta era vivir en la pobreza y sin la menor posibilidad de ascender en la escala social. Para las personas que nacían en una familia pobre, era casi una garantía de que sus hijos, nietos, bisnietos y así sucesivamente continuaran formando familias pobres.

Hasta el año 1800, más del 95% de población mundial vivía con menos de lo equivalente a un dólar diario y para esa fecha la población mundial se estimaba en unos 1000 millones de habitantes, lo que los convertía en miserables; pero ocurrió un “milagro” que se convirtió en la verdadera máquina de generación de prosperidad y permitió que las personas pudieran, no solo salir de la pobreza, sino que cambió el modelo de ascenso y descenso en la escala social. La Revolución Industrial llegó y asentó el modelo social y económico que se conoce como, El Capitalismo.

Desde el siglo XVIII, cuando se dieron los primeros pasos en la Revolución Industrial, la población del planeta se ha multiplicado en casi 8 veces, hoy somos más de 7750 millones de personas, pero el número de habitantes que viven con menos de 1,95 dólares al día (valor que limita el nivel de pobreza según la ONU), es de menos del 10% de la población; es así que aunque en solo 200 años pasamos de 1000 a 7750 millones de personas y al mismo tiempo la pobreza se redujo del 95% al 10%, lo que demuestra que el Capitalismo es la mejor forma que se ha encontrado en la historia para darle bienestar a todos los habitantes del globo terráqueo.

Pero, aunque parezca paradójico, en los países que no alientan el modelos Capitalista y son proclives al antagonista, El Comunismo, ésta prosperidad no se refleja en los mismo niveles, es así que en los países con gobiernos Comunistas o Socialistas, el nivel de vida es bajo y se refleja en la proporción de la población que vive en la pobreza, por ejemplo, Venezuela, Cuba y Corea del Norte, en donde los indicadores muestra una completa igualdad, pero en la miseria, con más de un 80% de pobres según ese indicador de la ONU de las personas que subsisten con menos de 1,95 dólares al día.

Pero, a pesar de esa apabullante evidencia en donde todas las personas deberían abrazar al Capitalismo como política social y económica, ¿por qué siguen destruyéndose buscando implementar modelos menos eficientes? Y la respuesta no es del todo comprensible si no se analiza desde el punto de vista de la Batalla Cultural.

En el libro, la fatal ignorancia, del filósofo chileno Axel Kaiser, en uno de sus capítulos presenta tres hipótesis bastante válidas por la cual los países caen en la tentación socialista y es debido a que a los políticos e intelectuales progresistas les conviene ese modelo se sociedad.

Si nos detenemos a examinar brevemente qué partidos o corrientes políticas cuentan con la mayor cantidad de <<intelectuales>>, -particularmente sociólogos, politólogos, antropólogos y filósofos-, la respuesta es más que evidente (…), Difícilmente encontraremos artistas, escritores o poetas que no sean de izquierda y salvo un par de universidades tampoco el mundo académico constituye la excepción a esta hegemonía progresista”.

Esta sentencia deja al descubierto que las personas que se consideran de tendencia Capitalista, lo que comúnmente se conoce como Derecha, permiten que los medios de divulgación cultural sean dominados, casi a su antojo, por personas con tendencias de índole Socialista, lo que comúnmente se conoce como izquierda y las razones se presentan a continuación:

  1. Las élites sociales y económicas de derecha desprecian el mundo intelectual: Al presentarse el éxito del modelo capitalista en todos los sentidos, las élites más pudientes solo lo analizaron desde el punto de vista económico; los grandes exponentes del capitalismo, como los empresarios y emprendedores, solo miran las utilidades o ganancias cuantificadas en dinero que se producen dentro de una actividad, por lo tanto, cuando se habla de la batalla cultural, la desprecian completamente debido a que según ellos, la rentabilidad es baja. Para ellos, solo la evidencia de la superioridad del capitalismo sobre cualquier otro modelo, es más que suficiente para permanecer en el tiempo.

Las personas con tendencias capitalista estudian carreras productivas en términos de productividad, como lo son las ingenierías, tecnológicas, medicina, etc., incluso impulsan a sus hijos a estudiar lo mismo, pero tienen un mal concepto de las personas que se dedican a estudiar carreras de índole intelectual, como filosofía, antropología, sociología, etc.

Cuando un hijo de estos empresarios decide estudiar una carrera, no considerada como productiva, crea inmediatamente un conflicto familiar. Ante la disputa y la inexistencia del apoyo en sus progenitores, los hijos buscan ser los antagonistas de sus padres, así el modelo de pensamiento pasa de ser pro mercado o capitalista, a ser pro socialista, sin dejar de pertenecer a un medio privilegiado con las comodidades propias de la vida “capitalista” que le dan sus padres. Esto crea un conflicto en el interior del joven, ¿yo porque puedo vivir así, si los demás no tienen la misma oportunidad?, naciendo de esta forma los nuevos intelectuales de izquierda que viven dentro de las comodidades del capitalismo y propagando las bondades de la vida dentro del Socialismo, aunque éstas son inexplicables desde la lógica demostrativa.

  1. La izquierda política comprende la importancia de dominar la educación: Los dirigentes socialistas comprendieron desde Antonio Gramsci, sobre la importancia de modificar el pensamiento colectivo desde la educación más temprana, de esa manera se comienza la labor de adoctrinamiento de toda una generación y para ellos deben de tener bajo su control a las personas que se encargan de educar a los dirigentes del futuro.

Los intelectuales de hoy, fueron los niños de hace una o dos generaciones que recibieron una manera de pensar de otros intelectuales que era sus maestros. Toda idea que se considere revolucionaria, ya fue propuesta por algún intelectual del pasado, es por esa razón, que todos pensamos siguiendo los lineamientos que se inculcaron en la niñez, incluida la educación familiar y la imitación de los padres.

Muy pocos han logrado cambiar de forma de pensar mediante autoeducación, las bases macro de la ideología implementadas en la niñez, rara vez pueden ser modificadas en la vida adulta hasta que la propia experiencia da un golpe de realidad.

Los ideólogos de izquierda son normalmente mecenas de centro de pensamiento, de universidades, de ONG´s, de organizaciones juveniles y en general de cualquier medio que pueda llegar a educar gran cantidad de personas, para con ello, llegar al objetivo de largo plazo de un modelo de pensamiento afín a sus principios.

En contraposición, los pensadores de derecha son casi inexistentes por no contar con el financiamiento para propagar sus ideas en las masas y la razón es que los empresarios no ven rentabilidad a corto plazo de su inversión.

  1. Incentivos de clase de los intelectuales de izquierda: Los intelectuales de izquierda cumplen una función propicia para el Estado, gracias a que en su modelo socialistas, siempre tiene que estar un ser todopoderoso que solucione los problemas de las personas que viven dentro de un país y ese es el rol que le dan al Estado.

Es allí en donde este grupo de personas recibe aportes por parte del mismo Estado para que continúe con sus labores de adoctrinamiento en donde todos sus escuchas queden convencidos que se requiere de un Estado cada vez más grande y con más tareas.

Es allí en donde ambas partes se benefician, los unos encuentran una fuente inagotable de recursos, ya que son subsidiados con el dinero de los contribuyentes y a cambio el Estado recibe “buenos ciudadanos” que están convencidos que permitiendo que crezca y crezca esa institución es lo óptimo para su bienestar.

Ésta es la razón principal por la cual, NINGÚN POLÍTICO desea combatir la corrupción de los medios de educación estatal, NINGÚN POLÍTICO, quiere que se acaben los sindicatos como Fecode, Adida o Ascun, ya que saben que son ellos los que permiten un crecimiento desmedido del Estado adoctrinando a los jóvenes y futuros dirigentes en la religión del Estado, y como fin egoísta del político de turno, en el futuro desean llegar a controlar todas las acciones dentro de una sociedad acabando con las libertades individuales.

En un libre mercado real, estos intelectuales tendrían que salir a ofrecer sus conocimientos, pero en su gran mayoría, no tienen la capacidad de ser bien recibido por su propia mediocridad, es allí en donde nace el instinto de supervivencia y se confabula con quien les garantiza una vida con ingresos seguros. Para una mejor ilustración, el premio nobel de literatura peruano Mario Vargas Llosa, en una entrevista realizada hace unos pocos años para un medio colombiano, comenta su experiencia cuando conoció por primera vez a la URSS en donde le preguntó a su interprete sobre las personas que mejor vivían dentro del comunismo de su país, a lo que le contestaron inmediatamente que eran los intelectuales, a quienes incluso se les permitía viajar por fuera de la Unión Soviética y visitar países capitalistas de Europa y América. Una muestra clara del contubernio entre adoctrinador y Estado.

Con base en los tres puntos expuestos, años antes el gran economista austríaco Joseph Alois Schumpeter, es su libro Capitalismo, socialismo y democracia, publicado en el año 1942, considera que el final del capitalismo será debido a su propio éxito. Son tan grandes las bondades que le ha traído a la humanidad la implementación del sistema, que se convirtió en algo completamente rutinario y lo que antes asombró a las personas hoy es solo paisaje, permitiendo que otros modelos probadamente ya fracasados, vuelvan a estar dentro de la opinión pública. Dice Schumpeter en su obra: “Esta función social está ya hoy en día perdiendo su importancia. [..,] la innovación en sí misma está siendo reducida a una rutina. El progreso tecnológico se está convirtiendo cada vez más en un asunto de grupos de especialistas que producen lo que se les pide y realizan su trabajo de manera predecible. El romanticismo de las antiguas aventuras comerciales está rápidamente desapareciendo […] Así, el progreso económico se hace despersonalizado y automatizado. La acción de los individuos tiende a ser remplazada por el trabajo de comités y departamentos

Es aquí en donde se le pide a los beneficiarios del modelo capitalista, que en general somos todos, que no se sientan intimidados de decir con orgullo que son Capitalistas, que son de Derecha y den la batalla por retomar el rumbo de la cultura. Aportar a los intelectuales de derecha que sirven como dique de contención en contra del zurderío global, intensificar su curiosidad intelectual que ayude en la educación temprana de sus hijos e impulsar toda iniciativa que restrinja el acceso al poder de los dirigentes que solo piensan en incrementar el tamaño y las funciones del Estado y que se opongan a la educación de los pseudo intelectuales de izquierda que solo buscan su propio beneficio.

La batalla cultural es la mayor guerra en la cual todos estamos inmersos; en cada uno está la responsabilidad de no dejarnos ganar por unas ideas que en donde se han implementado han fracasado rotundamente, no sientan temor de decir que son Capitalistas, que son de Derecha, ya que con ello, están diciendo que están a favor del libre mercado y de la máquina que ha sacado a la mayor parte de la población humana de la pobreza, no hay nada más ético y bondadoso que propiciar un sistema en donde las personas tienen oportunidades y pueden sentirse orgullosas de su progreso y de sí mismas.

Por esas razones diga sin miedo, SOY CAPITALISTA CON MUCHO ORGULLO.

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