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Iván Cepeda abogó por el ELN en Europa

Por Eduardo Mackenzie

El senador comunista Iván Cepeda, miembro del partido de Gustavo Petro, estuvo en días pasados en Ginebra (Suiza). El 15 de noviembre participó allí en una charla en el Musée d’Ethnographie, organizada por un grupúsculo llamado “comité internacional de movilización ciudadana”. Creado para difundir mentiras sobre Colombia, ese “comité” dice a quien quiera escucharlo que en nuestro país los “acuerdos de paz” con las Farc “fueron saboteados” por Iván Duque y que su gobierno “está asesinando a los dirigentes sociales y a los ex guerrilleros en vía de reinserción”. No satisfecho con tales sornetas, el “comité” afirma que en Colombia los “periodistas y opositores”, como Cepeda, son “censurados y silenciados”. Sin embargo, no explican cómo, en esas condiciones aterradoras, el citado parlamentario puede viajar a donde quiere, dentro y fuera del país, y decir lo que quiere sin ser molestado por un gobierno que asesina, como él pretende, a los opositores.

En esos mismos días, el expresidente Juan Manuel Santos y Enrique Santiago Romero, el abogado español de las Farc, y actual dirigente del Partido Comunista Español, se encontraron en Madrid. Ambos peroraron ante un auditorio en el Círculo de Bellas Artes, en compañía de Juan Carlos Henao, ex-presidente de la Corte Constitucional de Colombia y actual rector de la Universidad Externado de Colombia. Los tres elogiaron a las Farc, le atribuyeron al gobierno de Duque los problemas en la implementación de los acuerdos de paz, el asesinato de “líderes sociales” y la reanudación de la violencia en Colombia. Todo eso el mismo día en que Iván Cepeda peroraba en Suiza en el mismo sentido.

Santos dijo: “Fue bonito ver cómo durante dos años negociando logramos establecer los seis puntos de la agenda que hicimos públicos en Oslo”. Enrique Santiago reveló por su parte la estrategia que habían seguido en Cuba para sacar adelante la rendición del Estado colombiano ante las Farc. Explicó que habían utilizado, “un método de choque” para crear una “comisión de trabajo aislando las partes” y que así habían obtenido un “resultado favorable para ambas partes que sabían que no iban a ganar militarmente la guerra”. En cuanto a Juan Carlos Henao él subrayó: “Empezamos en blanco unas negociaciones muy difíciles y la labor de Santos y Enrique fue vital. Pero esto no es cosa de nombres ni de protagonistas. Fue un enorme esfuerzo colectivo lo que permitió la elaboración del texto y de una nueva realidad para Colombia”.

Claro está, el rector de la Universidad Externado no dijo que esa “nueva realidad” es una Constitución monstruosa de dos o tres cabezas que desbarató el sistema jurídico colombiano y sumió a la justicia en un caos indescriptible. El omitió toda referencia al hecho de que la “justicia especial” pactada en Cuba es un instrumento para garantizar la impunidad a los jefes de las FARC y dejar escapar a los narco-terroristas, como Santrich e Iván Márquez, entre otros, que el narco-terrorismo requiere para seguir matando colombianos. Tampoco dijo que el narcotráfico aumentó dramáticamente en los ocho años de gobierno de Santos y que la paz es una quimera pues una buena parte de las FARC, con su aliado el ELN, siguen atacando con saña a la sociedad y al Estado colombiano.

No fue una casualidad que en los mismos días, Iván Cepeda, acompañado por el exministro Juan Fernando Cristo, viajara a Europa pagado por una organización socialdemócrata alemana, la Fondation Friedrich-Ebert. En Berlín Cepeda y Cristo fueron recibidos por el viceministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Niels Annen, y algunos miembros del Partido Socialdemócrata alemán (SPD). El último día de su gira, en la Universidad de Ginebra, Cepeda reiteró su llamado al gobierno de Duque: le pidió hacer “la implementación coherente y plena del Acuerdo de Paz” e “iniciar conversaciones con el ELN”.

Para dar mayor visibilidad a esas peticiones, sus amigos levantaron unas carpas para distribuir propaganda en “la plaza de la silla rota” tinglado al que no asistieron más de una decena de personas. La Broken Chair de Ginebra es un monumento de 5,5 toneladas de madera y 12 metros de alto que recuerda el daño inmenso que hacen las minas antipersonas en muchos países. Curioso es que los organizadores de ese evento no hayan comprendido que las FARC es la banda criminal que más minas antipersonas ha sembrado en el continente americano y que ella es la responsable de la muerte y mutilación de miles de colombianos por ese tipo de explosivos en los últimos veinte años.

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