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martes, mayo 24, 2022
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GUSTAVO PETRO, LA CÚSPIDE DEL POPULISMO DE IZQUIERDA – PARTE 3

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón.

Para concluir con el especial sobre el populista colombiano de izquierda por excelencia, el cual se dividió en tres entregas, se tomó una entrevista al azar realizada al candidato Gustavo Petro en el programa “Entrevista de las Ideas”, realizado y transmitido por Telemedellín el pasado lunes 11 de abril de 2022.

Una de las ventajas de tomar la entrevista del medio mencionado, es la afinidad del mismo para con el candidato, ya que es de público conocimiento, que el canal es dirigido desde la alcaldía de Medellín en manos del izquierdista Daniel Quintero, quien hace poco confesó su activismo político a favor del candidato de la Colombia Humana, lo cual merecería de al menos un proceso de intervención en política por parte de la Procuraduría Nacional del Estado Civil.

El entrevistador comienza con una pregunta directa sobre la expropiación que plantea Petro, eso sí, teniendo cuidado en no incomodar al entrevistado, adornando la pregunta infiriendo que es una visión mal interpretada e incrementa su pregunta sobre las propuestas del candidato para con el 90% de las empresas que son mipymes dentro de la estructura empresarial del país, a lo que responde Petro: “Es un mito que se quiere generar a partir de la mentira (…), lo cual es trágico para la sociedad colombiana, porque una vez en el poder, ¿qué hace un mentiroso y una persona que genera odio dentro de la sociedad?

En esta breve introducción, ya de entrada menciona la palabra odio y mentira para tratar de defenderse ante la pregunta, pero solo 10 segundos después acusa a un rival para la presidencia de ser expropiador durante su mandato: “¿Quiénes han expropiado en Colombia? (…), la expropiación es una norma, te puedo asegurar que uno de mis competidores, alcalde de Medellín, ha expropiado

Es una realidad evidente que la expropiación en Colombia es comúnmente aplicada por los mandatarios locales, en nuestro país no se respeta la propiedad privada, incluso un artículo de la Constitución del 91, permite que se expropie con fines sociales y eso lo sabe perfectamente Gustavo Petro. La expropiación SIEMPRE es un delito en contra de los individuos, Petro usa el argumento facilista e infantil de: como lo otros lo hacen, yo también puedo hacerlo y lo explica de la siguiente manera: “con resoluciones, números, a la señora tal, al señor tal, (les expropiaron) las casitas para hacer avenidas, para hacer obras públicas, pero lo permite la ley, no es ilegal

Durante la Alemania Nazi fue legal el arresto de judíos, en la URSS de Stalin fue legal la expropiación masiva y hoy en Cuba es ilegal formar partidos políticos; una cosa puede ser inmoral, violar derechos naturales y aún así ser legal dentro de las legislaciones en el país, lo que convierte ese argumento de Petro en una simple Falacia. Por ello, su discurso es tan peligroso, ya que está perfectamente fundado en la línea delgada de la legalidad y la inmoralidad.

Gustavo Petro continua con su argumentación sobre la expropiación, pero aumentado la apuesta, hablando de supuestos jefes políticos del candidato Federico Gutiérrez, “te puedo asegurar que otros gobernantes, jefes de estos, han expropiado cosas peores, a millones de campesinos, millones de hectáreas, esto que se llama la restitución de tierras, no es mas que tratar de reparar una expropiación de facto hecha sobre la tierra colombiana”

En este párrafo Petro comienza con datos irreales que son fácilmente contradichos dentro de las titulaciones que reposan dentro de las oficinas de registros públicos. Basados en la realidad que la expropiación es un delito en contra del derecho privado, no se han expropiado a millones de campesinos, ni mucho menos se han expropiado millones de hectáreas, simplemente el candidato usa frases retóricas para poder magnificar la impresión dentro de sus escuchas. Otra argucia que implementa en su discurso es expresar que los delitos han sido recurrentes; además, claramente emplea una mentira de facto, queriendo aducir que los delitos cometidos principalmente por los grupos guerrilleros, -afines al candidato-, y los grupos paramilitares que provocaron desplazamientos forzados por todo el país, son políticas de Estado. Todo populista debe incluir en su discurso que el sistema esa corrompido y es desastroso para que él lo pueda cambiar.

Lleva tres minutos hablando sin dar respuesta a la pregunta y el candidato Petro sale con otro de sus caballitos de batalla en contra del Estado actual: “Han expropiado la vida, 6.402 jóvenes han sido asesinados por el Estado sin que hicieran nada, eso es un crimen contra la humanidad, todavía no entiendo como hay gente que apoye a un presidente que ha matado a 6.402 jóvenes”

Petro quiere mostrar al exterminio como una política de estado y al igual que los 30.000 desaparecidos durante la dictadura en la Argentina de Videla, lentamente las investigaciones han demostrado ni de lejos ese número es real y solo se han podido identificar a un poco más 2.000 personas asesinada durante ese lapso de tiempo en el país austral. Aquí en Colombia ocurre lo mismo, de los 6.402 casos que comenta Petro, más del 98% son personas que tienen antecedentes penales y son actores pertenecientes a grupos guerrilleros, los que los convierte en blancos dentro del conflicto. Lo que puedo asegurar es que esas ejecuciones extrajudiciales, SON UN DELITO, que deben ser castigados con todo el rigor de la Ley y en el país muchos militares están pagando por esos crímenes de manera intramural, en una cárcel como se lo merecen. Otro punto es la difamación clara y directa en contra de su enemigo natural, Álvaro Uribe Vélez, sin nombrarlo directamente, es claro que lo expone cuando lo inculpa sobre esos crímenes. Se evidencia otro aspecto del populista, el enemigo interno.

Sigue Petro y ahora su ataque es contra las normas del país: “que no los ha matado él, pero creo las normas que permitieron que se degradara el ejército colombiano (…), matando una parte inocente de nuestra población”

El ejército colombiano es uno de los más regulados y verificados a nivel mundial debido al conflicto que tiene hace más de 60 años creado por los amigos del hoy candidato Petro; con esas frases el populista busca la desintegración del ejército convirtiéndolo en un enemigo de los pobres y campesinos, además, en ningún momento expone que gracias a las acciones que se tomaron en la administración de Uribe para recuperar el campo de las manos de los narcoterroristas, los campesinos pudieron retornar a sus parcelas y les permitió volver a ser productivos gracias a las inversiones que se desarrollaron en todo el país. El ejército colombiano es un ejemplo de cuidado y protección de los Derechos Humanos y muchos países del mundo buscan de su asesoría para cumplir con los lineamientos dictados por los organismos internacionales, bastante inclinados a la izquierda del espectro ideológico y por ello los dirigentes del país son bastante timoratos a la hora de ejecutar acciones de soberanía y protección del país de los delincuentes tanto internos como externos. El populista no le interesa la verdad, solo su verdad, aunque vaya en contradicción con la realidad.   

Por fin, luego de 4 minutos hablando de la expropiación que ha realizado el gobierno, Gustavo Petro dice que quiere: “Nosotros qué queremos hacer, apropiar a la gente, eso se llama incluso, entregarle propiedad privada a la gente (…), saber, conocimiento y tecnología a la economía popular, (…), una campaña de alfabetización digital (…) es la forma de industrializar a un país”

Como Petro no puede dar una respuesta clara, debido a que inmediatamente se identificaría su real objetivo, expone una apropiación que es necesaria dentro del aparato productivo de un país, el conocimiento es el único que permite el aumento en la productividad y con ello el incremento en los ingresos individuales, así que lo que propone aquí es un bien intelectual, lo que estoy completamente de acuerdo que es necesario para el desarrollo del país.

Pero antes de responder sobre sus expropiaciones, hace un ataque frontal en contra de la banca privada: “Hablamos de fortalecer una banca pública, si tú sales a cualquier barrio de economía popular, la señora que vende empanadas, (…), ¿dónde saca él el crédito?, en una cosa que se llama Gota a Gota, un sistema usurero de lavado de activos de la mafia, en donde entrega créditos a la gente de la economía popular, créditos al 20% diario (…)”

Es claro que menciona varias veces la economía popular, como manera de dividir al pueblo del antipueblo, aún así, es cierto que el fenómeno de los gota a gota, es un cáncer para las personas que adquieren éste tipo de créditos, pero con una generalización, dice que todo es parte del lavado de activos, aunque puede ser cierto en muchos lugares, pueden existir otro tipo de personas que dan ese tipo de créditos con dinero que no fue producto de actividades criminales, pero al estar por fuera de la regulación estatal se considera ilegal y Petro pretende que nada quede por fuera del control del Estado, una amenaza para el libre mercado típica del populista de izquierda.

Continúa en contra de la banca privada: “Pero como la banca privada tradicional no ve a la señora de las empanadas (…), sino al gran potentado carbonero y petrolero, entonces la banca pública debe ponerse al servicio, la banca cooperativa”

Gustavo Petro utiliza su argumento en contra de la banca privada para presentar su modelo ecologista, de manera muy disimulada menciona como enemigos a los carboneros y petroleros al tratarlos de potentados, como si fuera un delito tener dinero y generar riqueza y puestos de trabajos legales en el país, aparte de eso, menciona la creación de un banco estatal para proveer de recursos a los necesitados, lo que no dice, es que esos bancos se financian con dineros de los impuestos, creando una distorsión en las tasas de cambio y valor del dinero siempre perjudicial. Lo que tampoco dice, es que es la misma regulación dictada por el mismo Estado, la que impide que la banca privada pueda ofrecer microcréditos, aunque ese tema es demasiado extenso y técnico para tratar en el presente artículo.

Por fin, 6 minutos de respuesta a la pregunta y menciona el tema de la expropiación: “Colombia tiene más o menos 22 millones de tierras, de hectáreas de tierras fértiles, en donde podemos producir comida, pero nosotros solo usamos 6, incluso no de esas fértiles. A los campesinos los han puesto en montañas, casi en los páramos, las selvas, por eso el problema de la producción de la hoja de coca, no usamos la tierra, la tierra es riqueza, una riqueza individual para el que la tiene, pero también colectiva porque allí se puede producir alimentos, TIENE UNA FUNCIÓN SOCIAL

Partiendo de dar como verdadero el número expuesto por el candidato, vuelve al engaño de la improductividad de la tierra. Un buen economista callejero sabe, que la oportunidad de negocios se da cuando se puede sacar usufructo de una actividad. Si un terreno no es sembrado o explotado, no es porque el malvado capitalista no lo desea, es simplemente porque las regulaciones que vienen del mismo Estado hace inviable el lucro del negocio. No hay capitalista que no quiera hacerse más rico, y si no invierte en un terreno, es simplemente porque no le renta. Lo mismo pasa para con los campesinos, quienes vendieron sus terrenos porque consideraron que era mejor ese dinero que lo que podían rentar de la tierra trabajada, lo que desnuda su falacia en la segunda parte en donde dice que los campesinos han sido expulsados hacia otros lugares, lo cual es cierto en parte, pero por la misma legislación, debido a que ven en ese otro modelo de negocio, no regulado, una mayor fuente de recursos. El campesino no quiere sembrar coca per se, lo hace porque es más lucrativo que sembrar papas, zanahorias o realizar ganadería en sus terrenos. Para finalizar ese terrible argumento está en que las personas no se pueden dedicar a lo que más les convenga, sino a lo que el Estado quiera que hagan, y lo disfraza usando la frase de “función social”, típico del socialismo una colectivización en contra del individuo.

Ahora un ataque directo en contra de la propiedad privada: “¿por qué no producimos la tierra?, ¿por qué no somos una despensa de alimentos?, ah, porque unas personas que son 2.000 las tienen acaparadas, las cogieron, a veces a sangre y fuego, porque creen que tener tierras es tener poder, algunos de esos son presidentes de la república, mucho son congresistas (…), lo que proponemos es que esas 22 millones de hectáreas lleguen a producir (…), nada tiene que ver con la expropiación”

Aquí Petro acusa de terratenientes y expropiadores a presidentes, senadores, alcaldes, etc., de manera irresponsable dice que solo adquieren terreno para tener poder. ¿qué tipo de poder es tener tierras si no producen? Es una falacia ampliamente expuesta por Gustavo Petro dentro de su discurso, que las personas quieren acumular tierra solo por el hecho de tener tierra, aunque ésta conlleve a incurrir en gastos al propietario. Es tan débil su discurso, que la mayoría de los grandes tenedores de tierra del país, por vía legal, la tienen produciendo en un país en donde eso es casi un merito por sigo mismo. Además, cuando dice que son 2.000 propietarios lo que tienen acaparado 6 millones de hectáreas productivas, también es una falacia de autoridad, ya que, en Colombia, más del 98% de los tenedores de tierra poseen menos de 10 hectáreas, cifras de la oficina de catastro y registro, lo que convierte a Colombia en un país de minifundistas y no de terratenientes como lo quiere hacer ver Petro en su búsqueda de la lucha de clases.  

Otro asunto terrible en la exposición de Petro, es la función social de las cosas, un evento que significa que los bienes no son del propietario, -destruyendo el derecho fundamental iusnaturalista, sino de quien lo necesita, lo que implica una expropiación por parte del Estado, debido a la simple pregunta, ¿si el propietario legítimo del bien no lo quiere vender o prestar?, la respuesta es clara, se lo quita el Estado por considerarlo bien común para la sociedad. Lo que ocurre en esos casos la historia lo ha demostrado con creces y un ejemplo ocurrió en Ucrania en 1923, cuando Stalin se le ocurrió lo mismo, socializar las tierras fértiles y como consecuencia los legítimos propietarios dejaron de producir y a pesar de ser obligados a trabajar gratis so pena de ser encarcelados en los campos de concentración soviéticos conocidos como Gulags, se llegó a la hambruna conocida como el Homolodor, -ver artículo de IFM noticias sobre el tema-, con un resultado de más de 30 millones de muertos por hambre. Ese es el camino que quiere Petro para el campo colombiano.

En solo éstos primero 9 minutos de entrevista, se puede analizar el talante populista del candidato mencionando a los pobres y campesinos como el pueblo y a los ricos y poseedores de tierra como antipueblo; además, fomenta el odio de clases argumentado de manera disimulada que, el pobre es pobre por culpa del rico explotador. Su carisma es indudable, él presentador se veía extasiado ante el discurso en curso.

Pero llevarlo a ser populista de izquierda es mucho más sencillo, durante cada párrafo decía de la importancia del Estado para corregir lo que el considera como problemas e induce que las personas deben ser guiadas en sus actividades, – 1. Odio a la libertad e Idolatría al Estado-. Los pobres son pobres porque existe un ser abusador que los tienen siempre allí, -2. Complejo de víctimas-. Expresa su malestar por las actividades privadas y las relaciones entre propietarios de los bienes sin control estatal, -3. La paranoia anti neoliberal-. Quiere aplicar los cambios basado en un conceso popular, donde él presenta las ideas y no comprende cómo hay personas que no comparten su modelo, -4. La pretensión democrática. Para finalizar quiere distribuir, lo que no le pertenece, para que todos puedan participar del “botín” expropiado, -5. La obsesión igualitaria-  

Por esas razones, Gustavo Petro Urrego es la cúspide del líder populista de izquierda, quien llevaría a Colombia al desastre social y económico equivalente a todos los países en donde esas doctrinas han tomado el poder.

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