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Frente a las marchas

Por: Diego Arango O.

Yo fui uno de tantos que el 21 de noviembre criticó al gobierno y al presidente Duque de ser mano floja ante los disturbios provocados por los vándalos en las marchas y protestas. Quería ver un despliegue fuerte de la fuerza pública controlando el orden, me hacia la idea de los pelotones rusos y alemanes de policías que reprimen con una fuerza inusitada. Pero no, el presidente Duque hizo lo que tenía que hacer, no desesperase y actuar con cabeza fría, no hacerle el juego a la oposición, pues entendió que aun la validez del paro y las marchas, estas habían sido pacíficas y de inmediato les salió al paso invitándolos a unos diálogos sociales para escucharlos.

Pero que pasó con los desmanes, pues la fuerza pública los controló con un mínimo resultado violento. El toque de queda fue una medida adecuada y las ciudades volvieron a su tranquilidad. Algunos hechos como el joven de 18 años que resultó muerto por una granada de gases lacrimógenos frente al Icetex, se debió a mala ubicación del mismo, quien seguramente pasó la raya de la protesta al vandalismo, pero el alcalde, el director de la policía y el mismo presidente Duque lamentaron el hecho y acompañan a la familia anunciando investigaciones contra el agente del Esmad que accionó los gases. Seguramente a este defensor del orden lo irán a juzgar por ese lamentable accidente, desmoralizando a los policías que ponen el pecho a los asaltantes y vándalos, pero nadie lamenta los más de 20 agentes heridos por estos sujetos y tres de ellos asesinados en Santander de Quilichao.

Total que esa preocupación de la gente a través de las redes, que anuncian que detrás de estos hechos viene la caída del gobierno y la desestabilización del país en sucesos como los de Chile, Ecuador y Bolivia, que la izquierda populista impulsada por el régimen chavista de Maduro con políticos de acá e inspirada por el modelo cubano y planificada a través del Foro de Sao Paulo, van a tomarse nuestro país para que sea gobernado por personajes como Petro y su camarilla.

Pues nada más alejado de la realidad, eso no va a pasar, pero no digo que no se piense en ello, es posible que el plan si exista siguiendo el modelo de la “revolución molecular disipada” que está afectando a Chile, pero esto no es muy  probable que funcione en Colombia y veamos porque: los organizadores del paro anunciaban que el 21 de noviembre saldrían a marchar dos millones y medio de personas, el censo real fue de 220.000, es decir por debajo del diez por ciento de lo convocado; en una población de 50 millones significa menos del medio por ciento de los colombianos; los cacerolazos en marchas nocturnas son grupos de cien a no más de quinientas personas fastidiando por las calles. Las concentraciones días posteriores cada vez más lánguidas y la fuerza pública capturo a más de 300 vándalos en la mayoría venezolanos, quienes confesaron ser pagos a cien mil pesos cada uno y que lo que robaran era de ellos.

Estos delincuentes contratados, unidos a otros desadaptados están detectados y controlados, así como los promotores, de manera que el gobierno actuó bien y aunque si hay descontento social valido, debe escuchar, controlar y resolver para la paz y tranquilidad del país.

arangodiego@hotmail.com

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