jueves, mayo 13, 2021

¿Falló el modelo del país?

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

Un pequeño intruso llegado desde el Asia puso en Jaque al país completo y evidenció la debilidad social, política y económica en el cual vivimos y se conlleva a la pregunta, ¿el modelo de país es el adecuado?

No hay semana en que las noticias no giren alrededor de la corrupción, los malos manejos y las malas decisiones de los gobernantes, creando un desaliento generalizado sobre la situación actual del país, lo que potencia la aparición de líderes populistas que incluso hoy manejan las tres principales ciudades de Colombia, con los mismos resultados, pero con diferentes protagonistas dentro de los entramados de poder en las administraciones locales. El gobierno central no está exento a las críticas y múltiples organismos de control presentan informes sobre el descalabro en las finanzas públicas por el excesivo gasto y poco control en el manejo de los recursos públicos.   

La verdad es que el virus solo reveló que el modelo del país conjuntamente con el Estado Mercantilista en el que está sumido Colombia y potenciado desde la Constitución del 91, está colapsando e increíblemente la solución que se plantea desde las altas esferas del poder y entre los candidatos más factibles para las próximas elecciones del 2022, es aumentar aún más el peso del Estado, creando nuevos subsidios y oprimiendo el bolsillo de los colombianos que no son aptos para acceder a ellos.

El gran damnificado siempre es el ciudadano del común, quien no es apto para recibir los subsidios, pero que si ve como su trabajo y esfuerzo es castigado teniendo que destinar parte de sus recursos en el sostenimiento de ese Estado de Bienestar.

Hoy se plantea un castigo inmisericorde a la clase media desde el poder ejecutivo, debido a que lo responsabilizan del sostenimiento de tan “nobles” actos de bondad para con los más necesitados. No solo los afectan mediante la creación de nuevos tributos, sino que también lo golpean desde el empleo. La clase media en su gran mayoría no son industriales ni comerciantes; son empleados y con la Reforma Tributaria presentada por el gobierno de Duque, donde el capital es fuertemente sancionado, va a propiciar una desbandada de capitales que buscarán nuevos horizontes por fuera de Colombia, cerrando plazas laborales e incluso empresas; por consiguiente, la pérdida de puestos de trabajo y de oportunidades de mejora para éstos colombianos que mediante su esfuerzo pudieron ascender en la escala social.

Si solo existe una empresa, la oferta de mano de obra es elevada, conllevando a la lucha por los pocos puestos ofreciéndose trabajar por poco, pero cuando las empresas son muchas, la mano de obra se convierte en escasa y por consiguiente los empresarios atraen a trabajadores con mejores salarios. Pero aquí en Colombia, los últimos presidentes siguen empeñados en castigar a los exitosos, en poner trabas a las empresas y detener al desarrollo, lo que se traduce en menores salarios y en la pérdida de poder adquisitivo de la clase media que depende de la oferta de trabajo.

No se puede pretender que la situación la arregle un “mesías” que promete más subsidios y más ayudas; está demostrado que esa receta es la vía más directa al fracaso.

“Ojo con las elecciones del 2022” dice el principal líder político del país, y el problema está en que hoy, TODOS los candidatos ofrecen lo mismo, en enfocan en el crecimiento del kráken del Estado y plantean que las cargas tributarias sean llevadas por los más exitosos, como si por culpa de ellos la situación del país fuera tan desesperada.

Para elegir a un candidato como responsable para asumir un cargo público, fuera de las pasiones que se establecen en las contiendas electorales, se deben analizar las propuestas, es allí en el campo de las ideas donde se debe elegir bien.

Esperemos que algún candidato sensato contemple el cambio del modelo del país, en donde se permita diseñar una economía de libre mercado que ha sido la receta exitosa para el desarrollo de los países top del mundo civilizado. Pero para llegar a ello, se requiere de esfuerzo y sacrificio, y es allí donde ningún político tiene la valentía de afrontar esa batalla y decir que el responsable del subdesarrollo de Colombia es el modelo actual del país. Amanecerá y veremos.

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