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España procesa al rey del ‘spam’. Enviaba 4 mil millones de correos electrónicos al día

INTERNACIONAL. Si usted o su carpeta de correo no deseado han recibido en los últimos años un aluvión de correos ofreciéndole viagra -con eslóganes tan mostrencos como “el riesgo de avería no es apasionado”-, o seductoras ofertas para alargar su miembro viril (que en realidad eran potentes virus informáticos intentando penetrar en su ordenador), le presentamos a un posible remitente.

Se llama Peter Levashov, se hacía llamar Peter of the North (guiño a la serie televisiva Juego de tronos) y, tras ser detenido en Barcelona hace justo un año, acaba de ser condenado en Estados Unidos tras pactar con la Fiscalía pagar por sus crímenes cibernéticos, pero sin ser acusado de interferir en las elecciones yanquis que ganó Donald Trump.

Tras ser detenido en Barcelona -de vacaciones, en compañía de su mujer y su hijo- el 7 de abril de 2017 por agentes de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía, Levashov, que llegó a tener capacidad para enviar 4.000 millones de mensajes al día según expertos en ciberseguridad, hubo de enfrentar 14 cargos de delitos informáticos en la Audiencia Nacional, ante petición de extradición de EE. UU.

Se le acusaba principalmente de usar una oceánica red de hasta 100.000 ordenadores (nombre técnico: botnet) llamada Kelihoos para distribuir virus y secuestrar otras máquinas, pidiendo a cambio rescates (ransomware).

Por 200 dólares, un millón de correos

La red tejida durante casi 10 años por Levashov llegaba incluso a usar miles de ordenadores, sin el conocimiento de sus propietarios, como trampolín para infectar otros PC. No sólo eso: Levashov alquilaba la botnet por dinero a quien quisiera enviar spam. Por 200 dólares enviaba un millón de correos. Por 500, robaba usuarios y contraseñas y suplantaba identidades.

Sin embargo, en la Audiencia Nacional, ante la petición de extradición de Estados Unidos, Levashov se opuso sumando a sus presuntas fechorías una más: haber intervenido en la elecciones estadounidenses vinculada a Rusia. No podía ser extraditado, dijo, porque en realidad EE. UU. lo que quería era acusarle de interceder por Rusia en las urnas, supuestamente por orden de Vladimir Putin, en auxilio de Donald Trump.

No era la primera vez que a este rey del spam de 37 años, que llegó a estar en el séptimo lugar de la lista de los 10 spammmers (lanzadores de e-mails en todas direcciones de forma indiscriminada) más buscados del mundo, era vinculado a la política rusa. En las anteriores elecciones del país, las de 2012, su nombre ya emergió en diversos medios de comunicación por, presuntamente, lanzar su ejército de ordenadores a enviar millones de mensajes acusando de homosexualidad (en Rusia es una acusación) a Mijaíl Prójorov, adversario electoral de Putin.

Reclutado por el FSB

Entonces se llegó a publicar que Levashov, quien jugaría un supuesto papel de agente secreto cibernético entre Rusia y EE. UU, había sido reclutado por el Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa, el sucesor del mítico KGB en el que militó el propio Putin antes de emprender carrera política.

Levashov alegó que Estados Unidos quería en realidad acusarle de haber hackeado los ordenadores del Partido Demócrata para facilitar la victoria de Trump (en concreto, de crear las herramientas con las que el grupo de hackers llamado Fancy Bears lo logró), y aseguró que había trabajado para el partido de Putin, Rusia Unida, extremo después desmentido por esta formación.

El abogado de Levashov se opuso terminantemente a la extradición alegando que su cliente podía ser juzgado en España por existir también aquí perjudicados por sus manejos y, en un curioso giro, Moscú reclamó también su extradición, presuntamente para evitar su salida a EE. UU. La Audiencia decidió autorizar la extradición en el otoño pasado y fue el Consejo de Ministros el que, finalmente, descartó a Rusia y eligió Estados Unidos como destino.

Ahora, en la corte federal del estado de Connecticut, Levashov ha aceptado culpabilidad en los cargos de conspiración, fraude en las comunicaciones y suplantación de identidad, entre otros, tras un procedimiento en que las autoridades estadounidenses han ponderado la colaboración de la Policía Española en la captura de cibercriminales. Levashov sigue en prisión a la espera de que se fije su pena.

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