miércoles, septiembre 22, 2021
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Encuesta de Invamer ratifica la caída histórica en imagen y aprobación del alcalde Daniel Quintero. Estas son las causas

El alcalde de Medellín sigue perdiendo el apoyo de los ciudadanos. Quien ha sacado pecho diciendo que ganó con la votación mas alta de toda la historia de la ciudad, es el mismo que ahora registra el récord de la desaprobación mas alta de toda la historia de Medellín.

Su caída en picada la corroboró INVAMER en la encuesta Poll, en la que da cuenta además que solo el 47% de los antioqueños aprueban su gestión mientras que el 44% dicen reprobarla.

En el histórico de la Aprobación, se iguala al alcalde Sergio Naranjo en 1995, solo que en aquella oportunidad el mandatario paisa gozaba de una desaprobación de solo el 27%.

Esto hace que en la historia quede registrado que Daniel Quintero es el peor mandatario que ha tenido la ciudad, con mayor índice de desaprobación y el mas bajo en aprobación.

Pero las cifras se corresponden a la realidad de la ciudad, que ha pasado de un ritmo de progreso, avance y logros que llenaban de orgullo a los antioqueños en el contexto nacional e internacional; a un estancamiento y hasta deterioro en todos los aspectos, económicos, de infraestructura y sociales.

Quintero, quien a comienzo de la pandemia sacaba cara de ser el que mejor lideraba el control a la pandemia, que hizo la primera «Donatón», cuyos dineros recolectados no han tenido transparencia en su destinación y quien además creaba la primera aplicación para contener la pandemia y hasta llegó a inaugurar una «cama mil» que no existió, para la atención de enfermos de Covid; ahora le echa la culpa a la pandemia de su baja aceptación y atribuye a sus contradictores que su imagen se haya deteriorado, sin aceptar que su mandato ha sido un fracaso.

Lo que no se explica es cómo con el presupuesto que ha tenido la ciudad, el alcalde «independiente» Daniel Quintero no aprovechó que los medellinenses estaban encerrados por gran parte del 2020, para embellecer la ciudad, adelantar obras de cuidado, cuando estaban permitidas al igual que se permitió en medio del encierro generalizado, que muchas empresas no pararan y continuaran trabajando.

Llegó el 2021 y en medio año, tampoco ha hecho nada por el mantenimiento de la ciudad. El dinero del presupuesto ha sido repartido en varias ferias de contratos a sus amigos, quitando la mayoría de ellos a las empresas paisas y entregándolos a empresas bogotanas que no pagan impuesto en la ciudad, sino en la capital del país.

Modificó los objetos sociales de varias empresas del conglomerado público para poder saltarse la ley de contratación y con esa trampa, poder contratar a dedo. Así le quitó los contratos al Jardín Botánico para dárselo a amigos que no han podido responder al cuidado de zonas verdes, sardineles, jardines, separadores de vías, árboles enfermos y parques; a los que las administraciones anteriores, tenían embellecidas y acostumbrados a los medellinenses.

Las obras que le fueron dejadas para concluirlas en más del 80% y que por cronogramas terminarían en el primer semestre del 2020, apenas se están terminando. Algunos de los contratistas señalan que el alcalde congeló los contratos con el pretexto de estudiarlos cuando paralelamente se les acercaban personas emisarias del mandatario pidiendo dinero por comisión para poder que terminaran las obras. Muchos de ellos, ya han comenzado a acudir a las autoridades para denunciar puntualmente estos hechos.

En el mismo sentido, hay denuncias de empresarios que habían ganado licitaciones e invitaciones públicas para participar en la generación de nuevas infraestructuras, pero prefirieron retirarse por los montos de comisiones que se les estaba pidiendo. Una de esas empresas es internacional y fue espantada por emisarios que pedían cuantiosas sumas para que se pudieran firmar los contratos. Los empresarios internacionales, prefirieron irse del país y la obra no se comenzó.

La ciudad se llenó de basura quedando atrás el apelativo con el que fue siempre reconocida: «Medellín, la Tacita de Plata». Hoy en donde estaban los jardines florecidos que también le dieron el nombre de «La ciudad de la eterna primavera», solo hay montañas de basura.

El mobiliario urbano de diseños atractivos que sorprendían a los visitantes y que hacía sentir orgullosos a los ciudadanos por vivir en una ciudad que además de agradable se hacía ver «bonita», ha sido destruido en gran medida por los vándalos que protestan y se manifiestan violentamente con la complicidad del alcalde.

A nadie se le olvidará cuando marcó su línea de apoyo a los vándalos cuando les dio agua para los recorridos, les hizo tablados y conciertos mientras ante los destrozos causados y que nunca se habían visto en la ciudad; dijo que eso salía con «pinturita». Justo por ello se quedó con ese mote con el que es ya conocido mientras su nombre ya casi no se pronuncia.

Mientras nadie se explica dónde está el dinero de la ciudad, para nadie es un secreto que ha hecho de la alcaldía y las empresas anexas, una «famiempresa», en la que trabajan desde su esposa hasta sus primos y así con una veintena de funcionarios que tienen, gracias al alcalde, la venia para que al tiempo trabajen sus compañeras, tíos, primos, prometidos, y cuanta gente a un círculo cercano, pertenecen. Ese grupo cerrado de amigos y familiares, son lo mas parecido a las organizaciones mafiosas que alguna vez, intentaron apoderarse de la ciudad en las épocas más violentas.

Como si fuera poco, Quintero actúa como un mafioso, pues arremete con todo lo que puede en contra de opositores, contradictores y críticos. Utiliza a empresas como Telemedellín para perseguir, perfilar y espiar a sus opositores y ha compuesto su ejército sicarial de trinos por redes sociales, encargados de disparar calumnias y mentiras en mensajes en contra de todo el que se atreva a controvertirlo o manifestar sus desacuerdos.

Quintero ataca y busca destruir la empresa privada antioqueña. No solo les quita los contratos para darlo a sus amigos de otros lugares del país, sino que chantajea a quienes todavía tienen contratos, tanto como empresarios o como particulares que ejercen alguna actividad como contratistas. La permanencia de los contratos está sujeta a que apoyen al alcalde como lo han denunciado contratistas. Quintero ataca al GEA, busca dañar su reputación, miente cuando lo liga al poder político paisa.

El alcalde, tiene su mas baja aprobación e imagen porque los paisas no están de acuerdo con su proceder, con sus incumplimientos a los compromisos de su plan de gobierno, con las manipulaciones que del mismo plan hace.

Hoy los paisas y el país ven con horror los abusos que menores al cuidado del programa «Buen Comienzo» sufrieron. Un crimen y una aberración propiciada por el alcalde que de buenas a primeras, decidió retirar a los responsables operadores que por años demostraron una alta calidad y responsabilidad en el cuidado de los niños y desarrollo del programa; para dárselo a desconocidos que hoy muestran que están hechos del mismo material de irresponsabilidad que el mandatario.

No es el único escándalo, solo es el último. Da tristeza ver que Medellín, que desde la muerte de Pablo Escobar, solo había venido brillando por ser una ciudad ejemplar; hoy brilla permanentemente por los escándalos protagonizados por su alcalde.

Cuando no es por asistir a una fiesta en pandemia cuando todos están encerrados, es porque viola los gobiernos corporativos, o porque tienen denuncias graves de escándalos sexuales, o porque intenta comprar medios para que hablen bien de él, o porque contrata empresas para espiar a los ciudadanos y perfilarlos, o porque contrata a tarotistas bajo nombres como «ingeniero de lo invisible», o porque apoya a los vándalos y les hace tablados, o porque en pandemia quiso alquilar un hotel para hacer una casa estudio, o porque puso en riesgo la continuidad de Hidroituango con débiles argumentos de demandas, o porque lo persigue el fantasma de entregar obras a los chinos, o porque dice mentiras de manera compulsiva, o porque crea secretarías a la medida para dárselo a familiares de su esposa o porque se gasta el dinero público para hacerse publicidad, o también porque con dineros públicos se va a Barranquilla a ver partidos de fútbol o porque…

No puede decir el alcalde que su caída en picada en su imagen, que sus registros de desaprobación como los más altos de la historia de Medellín o que su baja aprobación son culpa de sus críticos. Por el contrario, ha hecho méritos. Podría decirse que el peor enemigo de Daniel Quintero es Daniel Quintero. Puede afirmarse que el resultado que tiene, se lo merece. Quien no se merece tenerlo en el poder, son los ciudadanos de Medellín, una ciudad de gente que siempre ha vivido buscando el bien común, saliendo adelante unidos y que solo vino a dividirse bajo el discurso de odio que mantiene el alcalde.

Quintero es el responsable de reencauchar un discurso caduco del viejo comunismo cubano de lucha de clases en la ciudad. Aquí los ciudadanos tenían un comportamiento ejemplar que no destruía sino que construía ciudad. Gracias a Quintero, hoy tenemos destrucción y deterioro del tejido social. En un año y medio, va destruyendo lo construido por décadas con mucho esfuerzo.

Hoy hay un proceso de revocatoria que crece gracias al propio alcalde. Si bien los comités no han tenido fácil adelantar ese proceso, no ha sido por falta de apoyo ciudadano, sino por la violación permanente a los derechos constitucionales que se promueven desde la alcaldía y por orden del alcalde.

Daniel Quintero ordenó seguimientos a los voceros y miembros de los movimientos de revocatorias. Ellos mismos lo han denunciado. El alcalde ha ordenado camuflar en operativos legales de los organismos de control administrativo, en contra de comerciantes que han manifestado su apoyo a la revocatoria. Así se ha visto contra los empresarios de Mercados del Río y de los propietarios de bares y restaurantes en el Poblado.

Son todas estas y muchas mas razones, las que tienen al alcalde en el penoso registro de las encuestas, en una ciudad que siempre se ha distinguido por aprobaciones de gestiones que casi siempre están por encima del 80%, y que ha catalogado a muchos alcaldes anteriores, dentro de los mejores del país.

Así se justifica la caída en las encuestas de Daniel Quintero. Ya lo mostraba la encuesta Pulso País, pero ahora lo ratifica Poll de Invamer.

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