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El suicidio colectivo de los progresistas

Por: Jean-Patrick Grumberg*

Sin los medios que los mantienen vivos gota a gota, los izquierdistas serían un mal recuerdo. Perdieron la batalla de las ideas y, como en Gran Bretaña, pierden las elecciones en todas partes.

Pero el combate no ha terminado. Debemos terminar de destruirlos. Ellos ya no tienen una religión: quieren destruir la tuya. Ya no tienen una cultura, quieren imponerte otra cultura. Han perdido su rumbo, diabolizan el tuyo. No tienen nada más que su ira que los devora: ayudémoslos a que se devoren.

La inclinación de la izquierda por el fetichismo de la identidad, la obsesión de mostrarse como víctimas, la estafa racial, es un deseo abrumador y desenfrenado de poder que se disfraza de compasión.

El izquierdismo convierte el oro en plomo, la prosperidad en escasez, la libertad en dependencia, la inteligencia en propaganda y las mentiras en verdad.

La izquierda te desprecia. Ella se aprovecha de ti. Te encierra en su discurso climático para imponer restricciones estrictas a tu estilo de vida. Te acusa de racismo e islamofobia para silenciarte. Confisca tu riqueza al obligarte a avergonzarte de haber trabajado para acumularla.

Tu madre te enseñó a no aceptar dulces de un extraño. Los socialistas son extraños cuya ayuda no debes aceptar. Su dulce social está destinado a hacerte adicto a algo sin lo que no puedes vivir, como un drogadicto.

La población inmigrada es la de más rápido crecimiento. Se la anima a emigrar más y más. Esto es para salvarte de la baja natalidad. Pero, ¿dónde están los incentivos para que los europeos suban su tasa de natalidad? No existen, porque la baja de la natalidad es su pretexto para deshacerse de ti antes de deshacerse de ellos.

Además del odio contra ti mismo, contra tu propia cultura, hay el odio contra tu propia herencia. Aparte del disgusto por el éxito. Además de odiar la libertad de pensamiento y de expresión. Además de querer que tus hijos desmotivados sufran desempleo, pobreza, violencia y terror. Además de rechazar cualquier medida que pueda impulsar la economía y el empleo, ¿hay alguna otra razón para votar socialista?

Ah, lo olvidaba, su teléfono inteligente, desarrollado por compañías dirigidas por multimillonarios izquierdistas, transmite tu ubicación exacta miles de veces al día a docenas de compañías diferentes. Cada uno de ellos tiene el poder de seguirte donde sea que vayas, casi en tiempo real. Esto no es una falla en el sistema. Es el sistema. Quien dice que no tienes nada que temer de él. La más bella astucia del diablo es persuadirte de que él no existe.

Traducido por Colombian News
Dreuz Info, New York

Le suicide collectif des progressistes

 

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