martes, octubre 19, 2021

El Plan de la Muerte

El Plan de la Muerte.

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón.

La falta arrogancia”, titulo del último libro que escribió el premio nobel de economía, Friedrich August Von Hayek, demuestra el seguro fracaso de las naciones cuando se quiere imponer un modelo totalitario que restringe la libertad de los ciudadanos y destruye la razón de ser de los intercambios voluntarios sobre el cual se basa el libre mercado y el capitalismo.   

Uno de los capítulos del libro, “La Historia Criminal del Comunismo” del historiador español, Francisco Díaz Villanueva, presenta las consecuencias que se obtienen cuando desde las cabezas del Estado, se realiza una imposición de un Plan Económico completamente controlador y regulado; el cual SIEMPRE presenta un común denominador, la destrucción de la actividad empresarial y el resultado es el mismo, el hambre del pueblo.   

Para evitar el fin del experimento socialista en Rusia tras la gran hambruna de 1921, provocada por la estatización, -robo de las propiedades privadas mediante el método llamado nacionalización-, Lenin cedió parcialmente ante el capitalismo, permitiendo que los productores del campo se quedaran con el excedente sobre las cuotas que colocaba a cada uno el partido sobre sus cosechas, lo que permitió que volvieran los productos al mercado para el público en general y nuevamente el campo volvió a ser prospero. “La agricultura rusa se recuperó sorprendentemente rápido y la gente volvió a comer a diario

El resto de los actores que intervienen en la economía de un país no tenían esa ventaja, lo que creó un desbalance debido a que los productores del campo estaban incentivados a ser cada vez más eficientes, mientras que todo el resto se hundía en la decidía y la apatía al ver la falta de recompensa ante cualquier esfuerzo, pero, “los bienes industriales subieron de precio durante toda la década al tiempo que bajaban los agrícolas”. Aunque suene contradictorio, la razón es simple, cuando los procesos incrementan la eficiencia, los precios de los productos bajan, mientras que ante la escasez provocada por el bloqueo al fomento del emprendimiento, los precios suben, lo que conlleva a que cada vez menos personas tengan en poder adquisitivo para obtener esos productos.

Ante las constantes subidas de precios, los productores del campo, comenzaron a guardar parte de sus cosechas con el fin de poder tener una reserva que pudiera cubrirlos ante los incrementos, lo que fue mal visto por la nueva administración del país, -ahora bajo el mando del Hombre de Acero Iósif Stalin-, a tomar medidas, “Entonces intervino el Gobierno,…,creó un ambicioso plan estratégico que, a su culminación, habría de convertir a la atrasada Rusia en una potencia industrial comparable a las de Europa Occidental

La obsesión de los líderes socialistas-comunistas, es tener los niveles de vida de los países desarrollados de occidente pero aplicando las medidas erradas. En el libro “El Socialismo” de Ludwig Von Mises, publicado en 1922, se demuestra que ese modelo socio económico siempre está destinado a fracasar por la sencilla razón que es contrario a la condición humana, en donde las personas no son iguales y tienen diferentes modos de comportamiento y distintas actitudes y aptitudes. Además, el libro expone otra razón por la cual el socialismo nunca será exitoso y es debido a que no es posible realizar calculo económico, lo que destruye el desarrollo del libre mercado debido a que no se cuenta con el principal indicador de hacia donde se deben mover los recursos, el precio. Pero eso no era inconveniente para un tirano que pensaba en el control total, “El plan duraría cinco años exactos, y todas las fuerzas de la Nación irían encaminadas al objetivo trazado por el Gobierno sin ahorrar sacrificios para alcanzarlo

Nuevamente arremetieron en contra del poco libre mercado que se permitía en Rusia, “Entre 1928 y 1932, el Gobierno saqueó a conciencia los pueblos de toda la federación, …, se requisaron 35 millones de toneladas de grano”. La consecuencia lógica es que las personas dejaron de producir en el campo, entonces ahora, no se produce en el campo, pero tampoco en la ciudad; nadie es tan masoquista para esforzarse en la producción de cualquier artículo o bien, si al terminarlo llega inmediatamente el burócrata de turno, con el monopolio de la fuerza, a robarse el esfuerzo puesto en su creación.

Los campesinos fueron colectivizados forzosamente en granjas estatales”, el régimen socialista-comunista que predica sobre el bienestar de sus ciudadanos, tomó a todos los campesinos como esclavos para poder sostener la mentira de sus líderes. Las regiones agrícolas por excelencia durante la época de los zares, Ucrania y el sur de Rusia, se intentaron sublevar e inmediatamente el Kremlin declaró que las penurias de la nación eran responsabilidad de esos “burgueses indolentes” que solo piensan en su bienestar y no en la comunidad, y les declaró la guerra llevando todo el poder militar ruso sobre ellos.

La rebelión fue derrotada rápidamente “llegaron a Ucrania y emplearon una represión sin miramiento, En las aldeas se organizaban fusilamientos diarios y luego se arrojaban los cadáveres a fosas comunes”. Los que sobrevivieron no la pasaron mucho mejor debido a que fueron segregados en tres categorías, “La primera, la de los más renuentes a la colectivización fue trasladada a campos de trabajo forzado donde la esperanza de vida se medía en meses. La segunda fue deportada a provincias distantes. A la tercera, la menos sospechosa de estorbar los planes del Gobierno, se la dejó en Ucrania a su suerte con diminutas parcelas que apenas daban para comer a una familia”, nuevamente se muestra el lado más cruel del socialismo, al individuo que no es súbdito de los caprichos del líder, solo le queda, la miseria o la muerte como alternativa.

El fracaso de ese primer plan quinquenal es imposible de medir, solo en vidas se resume así: “entre 1932 y 1933 murieron ejecutados o de inanición unos 5 millones de personas. A estas habría de sumar todos los que murieron a causa de las requisas de trigo por todo el país”, eso sí, luego de tal alto coste Rusia no llegó siquiera a acercarse a los estándares de vida de los países de Europa Occidental que tanto prometió en la presentación de la planificación central, lo que demuestra que la restricción del mercado va en contravía del desarrollo de las naciones.

El libro, “La Historia Criminal del Comunismo”, el cual está disponible en Amazon y en otras plataformas y librerías, es de obligatoria lectura para las personas que desean conocer los actos más escalofriantes que se realizaron alrededor del mundo, en los países en donde calaron las ideas de Karl Marx y que los hoy militantes quieren esconder.

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