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martes, enero 31, 2023
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El incoherente relato de Daniel Quintero

Escuchar a Daniel Quintero requiere de ciertas habilidades interpretativas ya que sus relatos, muchos de ellos fantasiosos, saltan de unos temas a otros con un supuesto hilo conductor que no se podría pegar “ni con babas”, como dice el adagio popular.

En este caso aprovechó el escándalo por los edificios enfermos en la ciudad, por cuenta de la situación de riesgo que se vive en Asensi y Continental Towers; para atacar a empresarios y cuestionar a Hidroituango, es decir que mezcló peras con manzanas, saltó de la tragedia del Space, ocurrida hace nueve años, al megaproyecto que entró en crisis hace cuatro años, y estableció cómo único hilo conductor a Álvaro Villegas.

Daniel Quintero, con la afirmación «menos varilla, menos concreto» solo deja ver su ignorancia sobre los procesos constructivos y mucho más en estos dos casos, donde, además, ya hay fallos, sentencias, y en algunos casos, estudios sobre el cómo y el por qué sucedieron las dos tragedias.

Lo más grave de las afirmaciones de Daniel Quintero es que no cuentan con sustento probatorio que demuestre que lo que llevó al derrumbe de Space y el abandono de Asensi y Continental Towers es lo mismo que generó el derrumbe en el túnel de desviación del río Cauca en el 2018 y que generó una emergencia que aún no se ha superado en el megaproyecto de Hidroituango.

Es importante recordar ambos sucesos. En primer lugar, Space, que en ningún momento se esta justificando y se deben castigar a los constructores que incumplen las normas o tratan de ahorrar recursos, y más en viviendas, se dio por uno cálculos temerarios que permitirían ahorrar recursos a la constructora. En el proceso no se habló de materiales defectuosos sino de cálculos inadecuados para las cargas de la estructura.

Quien estaba al frente de la constructora que adelantó los tres proyectos era el hijo del reconocido constructor, a quien hace referencia Daniel Quintero, y fue condenado por la justicia tras la caída de una de las torres de Space el 12 de octubre del 2013 y dicha empresa fue liquidada por la crisis financiera derivada de los problemas de cargas en las construcciones más recientes que realizaron.

Por otro lado está Hidroituango, a cuyos constructores el alcalde de Medellín les ha hecho la guerra desde que llegó a la administración, responsabilizándolos del colapso del túnel de desviación del río en el 2018. Al principio afirmó que estos contratistas debían pagar a la administración $5 billones por cuenta de los problemas generados por el derrumbe, e incluso, desde que los seguros pagaron, sigue hablando de que aún deben otros $5 billones.

El colapso del túnel se dio tras la aparición de una falla en el macizo rocoso, lo que conllevó a que se tuviera que inundar la casa de máquinas para evitar que la presa que estaba en proceso de construcción colapsara y generara una tragedia aguas abajo.

En el fallo de la Contraloría por este caso se habla de que no se encontraron pruebas de que hubiera materiales defectuosos, por lo que las afirmaciones del alcalde, además de temerarias, no son acordes con la realidad.

La conexión que hace el burgomaestre es que cuando se presentó la emergencia en Hidroituango, Álvaro Villegas era miembro de la junta directiva del proyecto, lo que no significa que estuviera al frente de las obras de construcción del túnel, ni mucho menos que haya dado una orden de usar más o menos materiales.

Este tipo de discursos solo vulneran la imagen de las instituciones y generan división en la ciudad, que es finalmente uno de los más grandes problemas a los que se enfrenta Medellín en la actualidad, pues es evidente la pérdida de su activo más importante: la ciudadanía que buscaba construir patria más allá del mandatario de turno.

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