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El honor de Colombia iba a ser ultrajado en la conmemoración del Desembarco aliado de 1944

Por: Denis Mikolajczak *

Lamentable Hervé Morin, lamentable prensa regional y nacional francesa  dispuesta a atribuirle la calidad de “ex combatiente”, “guerrillero” o incluso de “resistente” a cualquier asesino, por ejemplo, al italiano Cesare Battisti o a alias “Pastor Alape”, a condición de que esos sujetos reivindiquen la “causa progresista global”, es decir, el “campo del bien” globalizado ¡para justificar sus crímenes!

El Estado colombiano y sus soldados fueron los hermanos de armas de los soldados del batallón francés de la ONU contra los agresores bolcheviques en Corea del Sur, entre 1950 y 1953, de los resistentes eficaces contra las subversiones marxistas apoyadas por Cuba desde 1961. Son dignos de la memoria de los oficiales poloneses asesinados por los soviéticos en Katyn y en otros lugares en 1940 (hubo una representación oficial de Colombia junto a otros seis Estados del mundo libre en la inauguración del monumento polonés en el cementerio de Gunnersbury, Reino Unido, el 18 de septiembre de 1976). Son tres razones suficientes y honorables para desatar el feroz rencor anticolombiano de los llamados “progresistas” radicales y de sus cobardes auxiliares “liberales”, como es, entre otros, ese triste Hervé Morin.

Es un honor para Colombia y sus fuerzas armadas ser difamados por esos cobardes mentirosos, liberticidas y criminógenos de todas las épocas, desde los “compañeros de viaje” del bolchevismo que fueron Paul Rivet (1876 – 1958) y después Jean-Paul Sartre (1905 – 1980), hasta los de hoy.

Así como fue un honor para los ejércitos poloneses bajo Pilsudski y el de los húngaros bajo Horthy desde la primavera de 1919, del ejército nacional español desde el verano de 1936, de las fuerzas de policía austriacas desde 1950, haber sido calificados de “reaccionarios” o incluso de “nacionalistas fascistoides” por haberse opuesto eficazmente, pero a veces extra-legalmente, a la subversión marxista y a sus auxiliares masónicos que amenazaban a sus respectivas patrias.

Colombia entró en guerra el 26 de noviembre de 1943 contra las potencias del Eje junto a las Naciones Unidas, la China nacionalista, la Commonwealth británica,  la Unión Soviética y los Estados Unidos de América.  Colombia no necesitaba que un asesino marxista y narco-traficante como el siniestro, en todos los sentidos de esa palabra, Pastor Alape, la representara en las conmemoraciones de Desembarco aliado en las costas de Normandía el 6 de junio de 1944: eso habría sido un insulto a la memoria de los soldados aliados, especialmente de los poloneses, que murieron en esos combates, y a la memoria de las innumerables víctimas colombianas del terror rojo de las FARC entre 1964 y 2016.

*Denis Mikolajczak  es licenciado en Derecho de la Facultad de Aix-en-Provence. Fue secretario de la dirección técnica de Presses Universitaires de France.  Es experto en historia moderna y contemporánea.

 

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