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miércoles, agosto 17, 2022
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El dueño del balón es el mismo y no lo presta

Por Claudia Posada

Tal vez los colombianos más “tranquilos” con el resultado de este domingo son los que se resolvieron por el voto en blanco. Ganadores -con su candidato electo- al igual que de cierta manera los perdedores, coincidimos desde la misma noche de conocidos los resultados de la primera vuelta en lo indudable: sea quien fuere el nuevo mandatario entre los dos que pasaban a segunda vuelta, se encontraría una Colombia de ciudadanos sumamente perturbados por la incertidumbre que a todos nos toca de alguna manera; y en consecuencia, la reacción será peor a lo vivido en campaña. Pareciera que nos anclamos en el pasado desconociendo el presente para vivirlo lo mejor posible. Nos da miedo construir día a día un buen futuro para nuestro rico país, preocupados alimentando temores, o sintiéndolos, atravesando prejuicios, espantando oportunidades, recabando en la sordidez y los desatinos que  impiden  abrir la mente y el corazón.

Teníamos que escoger entre el llamado “populista” –yéndole muy bien-, o el caracterizado (en el mejor de los casos) como demagogo. En todo caso a cualquiera de los dos lo esperaba la misma Colombia plagada de corruptos;  algunos de estos fueron descubiertos por el “populista” y luego todos fueron amenazados de persecución sin tregua por el “demagogo”. La misma Colombia rica en tierras hermosas y fértiles, bañada en sangre y lágrimas de donde brota miseria y desazón; tierras extensas bajo el mismo Sol que a ninguno pueden negar  y sin embargo algunos creen les pertenece también por obra y gracia de los votos ilusionados que conquistaron mientras mentían; es la Colombia que decimos amar pero no respetamos: la arañamos, la violentamos, la martirizamos, la azotamos.

Desde hoy Colombia es la misma: Maltratados enfrentados con los  maltratadores; un equipo desbalanceado jugando bajo los ojos y movimientos de un árbitro atacado desde la mitad de las tribunas; los ayudantes, auxiliares y subdirectores vociferan y no se ponen de acuerdo. Las peleas son las mismas y los goles los hacen en el Congreso. Quejas van, demandas vienen; los medios tercian, se acomodan, y el país a oscuras. Habrá buenas intenciones, algunas malas voluntades y no faltarán las zancadillas. Nos lo merecemos, dirán unos;  nos lo buscamos, pensarán otros; a los electores no nos escogen, elegimos: unos por conveniencia, otros por razonamiento. El dueño del balón es el mismo y no lo presta.

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