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miércoles, octubre 5, 2022
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El camino a la dictadura comunista de Gustavo Petro

Por Coronel Homero Herrera Leal

En la medida en que Petro está estructurando su gobierno mediante el nombramiento de sus amigos políticos e ideológicos en los altos cargos, muestra cada día con mayor claridad el camino en el que está direccionando a Colombia, hacia una dictadura comunista al estilo de sus mentores cubanos y venezolanos.

Esta vía está siendo estructurado por el presidente de la República con nombramientos como el del ministro de Relaciones Exteriores Álvaro Leyva Durán, un miembro descarado y declarado de las FARC en la comodidad de la civilidad, sujeto con antecedentes criminales inexplicablemente no por sus nexos con el grupo narcoterrorista sino por su cercanía al Cartel de Cali y quien tiene la misión de arrimar a Colombia a «democracias» como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán, Rusia y China, para que éstos tres últimos países la utilicen para plantearle la oposición a la primera potencia mundial en su propio territorio y permitirle a Petro que se muestre como un miembro obsecuente del progresismo, comunismo y antiamericanismo de moda en Rusia, China, Irán, Cuba, Venezuela y Nicaragua especialmente, pues el resto del mundo, incluyendo a Europa, Asia y África, se une abiertamente a Estados Unidos para reconstituir las economías de sus países luego de la crisis provocada por la pandemia y para confrontar la agresión terrorista de Rusia contra Ucrania.

Pero veamos, a China y a Rusia solamente les interesa la amistad siempre y cuando obtengan beneficios económicos y de paso, puedan interferir con el poder estadounidense en el mundo y si pueden meter baza en Latinoamérica, mejor pues es el patio trasero de Estados Unidos; a Cuba le interesa solamente captar estados para convertirlos en sus satélites y poder mamar de su seno el sustento cotidiano pues la situación económica de Cuba es desastrosa, producto de más de sesenta años de dictadura comunista; en Cuba solamente viven bien los cabecillas del régimen y su círculo cercano, el pueblo aguanta hambre y necesidades; Nicaragua es de hecho el país más pobre de Latinoamérica incluso por debajo de Haití, luego de más de treinta años de dictadura comunista y también depende de las limosnas extranjeras, por eso necesita mantener el cordón umbilical que la une con China y Rusia pues el petróleo que le regalaba el régimen castro chavista ya no existe por física substracción de materia; Venezuela, otrora la segunda potencia económica del Hemisferio Occidental, hoy es un Estado mendicante cuya Nación aguanta hambre físicamente desde que se les acabó la bonanza de los precios altos del petróleo y sus reservas de divisas fueron robadas descaradamente por Chávez y su familia, así como por los demás cabecillas del régimen como Maduro, Diosdado Cabello y los demás integrantes del Cartel de los Soles,  camarilla ya no política sino de criminales que son los únicos quienes viven bien y mantienen cuentas en el exterior como en el Banco del Vaticano, y dependen de la buena voluntad del régimen del progresista Joe Biden para que se le ablande el corazón y le levante las sanciones económicas que mantiene contra Venezuela, pues su amistad con Rusia y China, está condicionada a que cumpla estrictamente con las cuotas de los créditos billonarios que ha recibido en material bélico de estos dos estados, obligaciones que dejan a Venezuela sin siquiera gasolina para surtir las necesidades internas y todo a cambio del hambre, violencia y carencia de las condiciones mínimas de vida de sus habitantes.

El Socialismo del Siglo XXI necesita urgentemente la adhesión de países solventes o con grandes riquezas naturales como Colombia, pues sus actuales miembros ya no pueden mantenerse a sí mismos. Y Petro, por medio de su Canciller Leyva, está gestionando velozmente el ingreso de Colombia. Ya Petro ha hablado de conectar a Colombia con Venezuela mediante un tubo que nos provea del petróleo que acá se va a dejar de explotar por los perjuicios para el medio ambiente. El petróleo venezolano es absolutamente ecológico, en la filosofía de Petro y sus cómplices, así como el glifosato que es utilizado en todo el mundo, inclusive en Venezuela, Cuba y Nicaragua, para fumigar sus cultivos comestibles, pero que en Colombia es tóxico solamente cuando se utiliza para fumigar cultivos de coca, marihuana y amapola.

El ministro de Defensa Iván Velásquez Gómez es más un comisario comunista soviético que un ministro. Su misión es sojuzgar a las Fuerzas Militares, disminuirlas y castrarlas táctica y estratégicamente, para de esta manera permitir el accionar de las guardias campesinas propuestas por los narcoterroristas de las FARC en el Congreso para controlar los campos nacionales y de los terroristas de las primeras líneas en los centros urbanos. Por ello van a acabar el servicio militar obligatorio, para ir disminuyendo el pie de fuerza de las Fuerzas Militares, para cuando se necesiten efectuar los reemplazos de los soldados profesionales retirados, muertos o incapacitados, sencillamente le van a decir a los miembros del alto mando militar, «no hay presupuesto…» A las tropas del Ejército Nacional las van a meter a sus cuarteles, pues no les van a dar los roles que tradicionalmente han tenido. Estos roles los asumen las guardias indígenas, la minga caucana y las bandas de las primeras líneas para que asuman los controles rural y urbano como los colectivos chavistas venezolanos.

Con ese mismo objetivo, Petro anunció la suspensión definitiva del porte de armas para civiles. La mejor manera de controlar a un pueblo hambriento y subyugado por un tirano, es mantenerlo desarmado. Las armas únicamente las pueden detentar los organismos afines al régimen, ni siquiera las Fuerzas Armadas, pues son elementos de alta sospecha para un régimen comunista dictatorial, si el régimen no tiene elementos propios enquistados en el alto mando.

Sacar a la Policía Nacional del ministerio de Defensa es otro paso más hacia el control del Estado por parte de Petro y sus amigos comunistas. Si se mantiene dentro del ministerio de Defensa, siempre va a haber la solidaridad de cuerpo mutua entre un elemento paramilitar como es la Policía Nacional de Colombia y las Fuerzas Militares. Al ubicarla en otro ministerio, la institución se politiza y sus miembros tienen que plegarse al régimen o retirarse del servicio. Con ello, el régimen comunista gana una institución que más temprano que tarde se volverá una Gestapo colombiana, dirigida por un ministro del régimen y orientada a reprimir cualquier intento de disensión del pueblo colombiano.

La cereza del pastel en el campo de la seguridad nacional es el nombramiento de un antiguo miembro del narcoterrorista M19, como cabeza de la Dirección Nacional de Inteligencia. Es obvio que el propósito es tener a alguien muy cercano al tirano, para que lo mantenga enterado y asegurado contra una posible conspiración para sacarlo del poder, como en Venezuela y Cuba. Solamente falta que comiencen a llegar los asesores cubanos, rusos e iraníes para apuntalar la contrainteligencia nacional y especialmente blindar la seguridad física del presidente, a más de estructurar la oposición contra Estados Unidos. Ya Petro nombró a un comunista peruano como director del DNP, así como a una comunista uruguaya en la Cancillería, ¿no hay profesionales colombianos capaces de detentar esos cargos? ¿Los nombramientos de extranjeros en cargos gubernamentales son legales?

En reciente entrevista radial, la ministra de Agricultura Cecilia López, al serle preguntado por un reportero sobre las acciones del gobierno para evitar las invasiones de tierras cultivadas con caña de azúcar en el Valle del Cauca y Cauca por indios y campesinos, manifestó que el País ya cambió, los propietarios van a tener que soportar con paciencia y dialogar de acuerdo con las políticas del gobierno nacional, para buscar la solución a los problemas de tenencia de tierras. Es decir, el gobierno de Petro está respaldando las invasiones de tierras ricas, adquiridas legalmente y la condición para que cesen, es que sus propietarios van a tener que ceder en algo, en otras palabras, entregar sus tierras. Esto es otro de los floreros de Llorente con todo su potencial explosivo implícito, que está ubicando Petro en todo el territorio nacional, porque ningún propietario legal va a aceptar por las buenas y quedarse cruzado de brazos cuando indios y campesinos les invadan sus propiedades.

Ya están maniobrando el Registrador Nacional y el inefable Concejo Electoral para presentar el proyecto de reforma electoral al sistema colombiano, cuya traducción es la implementación de la dictadura comunista durante muchos años mediante la reelección indefinida y otras acciones para garantizar la continuidad del gobierno comunista. Solamente falta que Petro haga nombrar al fiscal general y procurador de bolsillo, aunque los actuales realmente no significaron diferencia alguna. Las cortes están todas en el bolsillo de Petro, al igual que gran parte del sistema judicial y la educación tanto pública como privada; el Congreso es mayoritariamente gobiernista, aunque la mayoría lo está simplemente por intereses comerciales: yo te apruebo todo y tu me das contratos, negocios e instituciones para saquearlas.

El articulado de la reforma tributaria, mucho más agresiva que la presentada por Duque y por la cual Petro y sus cómplices destruyeron el país, no tuvo en cuenta el daño que le va a causar a las clases media y baja. A Petro y sus adláteres no les interesa el pueblo hambriento y necesitado, solamente les interesa volverse una élite de oligarcas similares a los cubanos y venezolanos, nada más.

¡La dictadura comunista ya está aquí y el pueblo colombiano impávido como buey hacia el matadero!

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