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viernes, septiembre 30, 2022

Dos desplantes de marca mayor

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

En el poco tiempo que lleva al frente del país el presidente Gustavo Petro, se han presentado dos hechos que son muy preocupantes para la opinión pública. El primero fue su inasistencia a la reunión general de alcaldes y el segundo fue la cancelación a última hora del evento militar de transmisión de mando en donde las Fuerzas Militares en pleno, rendían honores al nuevo mandatario.

Las excusas presentadas por el equipo de comunicaciones del presidente son poco confiables y rayan en una ocultación del fondo de la ausencia del presidente Petro, lo que conlleva a la preguntarse. ¿qué le pasa al nuevo mandatario?

En una reunión masiva, en donde más de 500 mandatarios locales se desplazaron desde sus municipios, muchos de ellos por medios no convencionales de transporte, hasta la capital de la república solamente para presentarse ante el nuevo presidente del país y analizar en conjunto el modelo del poder ejecutivo que se llevaría en la nueva administración. Gustavo Petro no asistió y sus comunicadores solamente se dedicaron a decir que el presidente no pudo ir al evento porque estaba en el departamento del Meta tomándose las fotos que serían la imagen oficial de la presidencia. Luego se comprobó que el estudio fotográfico no se realizó en Caño Cristales sino que fue una sesión en estudio en la ciudad de Bogotá y que la visita al departamento del Meta fue un par de semana antes del evento en el Hotel Tequendama. ¿Dónde estuvo Gustavo Petro en los tres días que no se supo nada de él?

La ceremonia más importante que tienen las fuerzas militares del país es la Trasmisión de Mando, en donde asumen los nuevos comandantes del Ejército, Marina, Aviación y Policía, donde las familias de los nuevos líderes están presentes para sentir el orgullo de que uno de los suyos llegue a tan altos ministerios. Otra parte vital dentro del evento es que las Fuerzas Militares en pleno, le rinden honores al nuevo presidente y se comprometen a conservar la democracia y la defensa del país ante los enemigos internos y externos. Mas de mil personas estaban en la Escuela José María Córdova, incluida la vicepresidente y varios ministros, a la espera del comienzo del evento programado para las cinco de la tarde. A las 4:15, solo 45 minutos antes del inicio de la ceremonia, se recibe un comunicado en donde el presidente se excusa por no poder asistir y que la ceremonia quedaba cancelada. El motivo: Reuniones urgentes privadas del mandatario con su equipo de gobierno. Pero, solo horas después, salió el mismo mandatario a decir que tuvo que cancelar el evento por estar padeciendo de dolores insoportables en su región abdominal. ¿Está enfermo el presidente Petro?

Otro evento de poca difusión en los medios, fue la cancelación del nombramiento de los ministros restantes. Horas antes del magno evento de la ceremonia de transmisión de mando, estaba prevista la posesión de los dos últimos ministros para terminar la conformación del gabinete, pero, Petro tampoco apareció, la razón fue desconocida.

Está serie de cancelaciones produce una animadversión que no está siendo contemplada por los asesores del presidente y es la sensación de despilfarro del erario público. Un gobierno que a los cuatro vientos dice que es austero y que el dinero público debe ser protegido de los corruptos, no puede actuar de una manera tan irresponsable. No hay un mayor ejemplo de corrupción que cancelar un acto horas antes de su inicio, ya que la nueva programación conllevará el coste de toda la logística, que por lo general no es nada económica; eso sin contar con los gastos en que incurrieron los asistentes que fueron cumplidos para con la actividad y que nuevamente se verán obligados a realizar erogaciones para acudir sin la certeza de que el mandatario aparezca.  

Las constantes “desapariciones” del presidente en ejercicio a muy pocos días de su posesión, deja una serie de preguntar en la ciudadanía, que van desde la más legítima preocupación por el mandatario hasta el más bajo chisme de barrio.

Dentro de la preocupación por la salud de Gustavo Petro: ¿Está enfermo el mandatario?, ¿La agenda está sobrecargada que imposibilita cumplir todos los compromisos?

Dentro de la posición de los rivales de Gustavo Petro: ¿El mandatario es un irresponsable que solo asiste a los eventos que le gustan?, ¿Le quedó grande al presidente la responsabilidad que conlleva el cargo?

Dentro de la posición más beligerante en contra de Gustavo Petro: ¿El mandatario es un déspota que no considera la opinión de los alcaldes?, ¿El mandatario es un autócrata que humilla a las Fuerzas Militares? Ante estas preguntas, muchos tienen un sinsabor porque consideran que el presidente Petro, poco o nada le importan los mandatarios locales y por ende, poco o nada le interesara las políticas que cada uno de ellos quiera llevar para con sus municipios, sería como una especie de dictador que les impone a todos su voluntad y los alcaldes serían simples sátrapas dentro del esquema de gobierno. La segunda pregunta tiene un trasfondo muy delicado, que es el campo que le atribuye Petro a los militares, demostrándoles que solo son subordinados sujetos al capricho del mandatario, y tiene una arandela adicional, ¿si el presidente no respeta a la Fuerzas Militares, como porqué las personas de a pie los deben respetar? Una sensación que puede ser muy peligrosa para la estabilidad de un país.  

Pero también existe en redes una fuerte acusación en contra del mandatario por las constantes “desapariciones”: ¿El presidente Petro cayó en el alcoholismo? Esa versión toma cada vez más fuerza desde que salió en un alto estado de alicoramiento a una tarima a dar un discurso en la ciudad de Girardot. Todos los medios transmitieron apartes del evento en donde el otrora candidato estaba completamente alicorado y lo peor de todo fue que expuso sin tapujos que quería alzar las banderas rojas, haciendo referencia directa al socialismo. Lo que le pudo costar la presidencia y se llegó a rumorar que esa fue la razón por la cual Gustavo Bolívar perdió sus afectos con los líderes de la campaña al permitir que hubiera licor en el evento a sabiendas que Gustavo es fanático del mismo.

Otras acusaciones dicen que el problema es mucho mas delicado que solo un exceso de copas de vez en cuando, hablan abiertamente de dos males: el alcoholismo y la drogadicción. Esa combinación hace una mezcla explosiva que inhabilitan a Gustavo Petro para dirigir cualquier acción por un lapso de hasta varios días, lo que pudo ser la causa de la desaparición del presidente durante más de tres días cuando incumplió la cita con los alcaldes.

Ante esas preguntas, lo más sano para que la administración de Petro no comience a naufragar desde el minuto uno, es decir la verdad sobre el estado de salud del mandatario. En varias ocasiones, siendo aún senador, Gustavo Petro viajó con frecuencia a Cuba para tratarse un cáncer del cual no se tienen evidencias. Lo que conlleva a aumentar el nivel de suspicacia sobre la salud del mandatario. La vicepresidente debería conocer el estado de salud del presidente, debido a que sería su reemplazo en caso de una ausencia temporal o permanente, pero con su asistencia al evento en la Escuela José María Córdova quedó evidenciado que ni siquiera ella conoce de ese tema en profundidad.

Si el problema es de alcoholismo, lo primero que debe hacer es reconocer sus problemas con la bebida y comenzar un tratamiento. Cabe recordar que el mayor líder de Inglaterra durante la época más oscura de la civilización durante el siglo XX, Sir Winston Churchill, era alcohólico y no se avergonzaba de ello.

Si el problema es de drogadicción el problema es mucho más complicado, ya que lo convierte en un presidente indigno para un país que está comprometido de lleno en la lucha contra las drogas y que le ha costado la vida de miles de personas. No tiene la más mínima presentación, que el primer cargo público del país sea ostentado por un adicto a la cocaína. Esa simple sospecha daría para que el mandatario se realizara una prueba de sangre en donde se presentara como prueba suprema de que no es adicto al polvo de la muerte. En caso de ser un adicto, debería de ser retirado del cargo inmediatamente por ser indigno del mismo.

Comenzó muy mal la administración de Gustavo Petro en todos los aspectos, se observa un tiempo muy oscuro por las medidas que desea implementar que llevarán al país al socialismo del siglo XXI, que donde se presentó solo destruyó la prosperidad y si a eso le sumamos que el mandatario deja dudas en su capacidad tanto física como mental, es un coctel muy amargo que sufrirán los colombianos durante muchos años.

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