La deuda del Gobierno Nacional Central registró un incremento de $169 billones entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, según datos del Ministerio de Hacienda.
Este aumento, el mayor en más de dos décadas, sitúa el endeudamiento total del país en un nivel récord y ha generado preocupación sobre la sostenibilidad fiscal y el riesgo de refinanciación en los próximos años.
El reporte oficial indica que la deuda bruta alcanzó su punto más alto desde 2002, impulsada principalmente por la emisión de bonos y pagarés del Tesoro Nacional, instrumentos utilizados por el Ejecutivo para mantener la liquidez y financiar el déficit fiscal.
El Ministerio de Hacienda defendió la estrategia implementada durante 2025, señalando que las operaciones de recompras, canjes y emisiones internacionales han permitido aliviar el pago de intereses y mejorar las condiciones de la deuda en el corto plazo. En septiembre, Colombia realizó su mayor emisión de bonos en euros, con alta demanda entre inversionistas extranjeros.
Asimismo, la cartera ejecutó el canje de deuda interna más grande de la historia, por $43,4 billones, que generó un ahorro estimado de $1,7 billones en intereses. En total, las operaciones de recompra y canje durante el año superaron los $87 billones, con una reducción del saldo nominal de TES por aproximadamente $14 billones.
No obstante, informes de entidades financieras advierten que esta estrategia, aunque otorga flexibilidad temporal, concentra los pagos en plazos cortos y eleva el riesgo de refinanciación. El Banco de Bogotá alertó que en 2026 el país deberá cubrir cerca de $179 billones en vencimientos entre TES, TCO y pagarés, lo que podría ejercer presión sobre la estabilidad fiscal.
El aumento de las tasas de interés también ha incidido en el costo de la deuda. Economistas señalan que actualmente el Gobierno paga alrededor del 12% por bonos a diez años, el doble del promedio histórico, que se ubicaba entre el 6% y el 8%.
Otro componente clave del crecimiento del endeudamiento proviene de los pagarés del Tesoro Nacional, cuyo saldo pasó de $73,9 billones en diciembre de 2024 a $102,2 billones en agosto de 2025. Estos instrumentos, autorizados bajo el Decreto 1551 de 2024, han permitido a la Tesorería Nacional utilizar temporalmente recursos de fondos estatales para cubrir necesidades inmediatas de caja.
El informe fiscal también resalta que la suspensión temporal de la Regla Fiscal en junio de 2025 permitió ampliar el margen de gasto público. Esta medida contribuyó al aumento del déficit, que podría cerrar el año entre el 7,8% y el 8% del PIB, por encima de la proyección inicial del 7,1%.
En cuanto a la deuda interna, los Títulos de Tesorería de Corto Plazo (TCO) pasaron de $16,5 billones en agosto de 2024 a $41,7 billones en el mismo mes de 2025, mientras que los nuevos pagarés emitidos ya suman $34,2 billones, cuadruplicando la cifra registrada un año atrás.
Los analistas coinciden en que, aunque las operaciones de refinanciamiento han mitigado tensiones inmediatas, el país enfrenta un escenario de mayor vulnerabilidad fiscal y un horizonte de pagos concentrados que exigirá medidas de ajuste y control financiero en el mediano plazo.









