sábado, octubre 16, 2021
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Del orgullo territorial a la impotencia social en Medellín

Por:  Minerva

Señores, entiéndannos a los que vivimos en Medellín… Venimos de unas administraciones y unos alcaldes tan apasionados por sacar adelante y proyectar esta ciudad, con un amor genuino y un respeto por su gente y los que viven aquí, por sus profesionales y sus empresas, que conformarnos ahora con el desorden, la suciedad, el sesgo ideológico, la división, el vandalismo, el ataque a nuestros activos, fachadas, Metro, etc, que es comparable a que una mujer se sienta muy feliz, muy amada, respetada, en condición de la señora y reina de su casa, para que luego esa misma mujer sea degradada a la condición de moza maltratada… A esta señora (ciudad) ahora se le miente, se le cambian las condiciones del juego, le obligan a cambiar su estilo de vida, creencias, arraigo cultural y comportamiento pero no hacia el progreso, esto va en detrimento de todos los que de ella dependen.

Un libro sagrado dice que no se le puede servir a dos señores que porque siempre amarás a uno y aborrecerás al otro, de la misma forma no se le puede servir al bien y al mal al mismo tiempo aunque te vistas de ángel de luz. Por eso entiendo algunos radicalismos en cuanto a posturas, no religiosos, no precisamente ideológicos, pero sí a los que NO comulgan con el mal venga de donde venga y ahí no deberían existir contemplaciones..
Mentir, extorsionar, estafar es malo pero No tan malo si es por una «buena causa», que matar es malo pero resulta transable si es por una lucha política, engañar es malo pero perdóneme ésta que porque el fin justifica los medios.. NO, rotundamente NO, y que no exista castigo para lo malo es el escenario perfecto para crear un cultivo de delincuentes sin consciencia ni razón. Lo bueno es bueno y lo malo es malo, y debería ser transable cuando no se dañe a terceros o inocentes sistemáticamente, intencionalmente, y cuando existe arrepentimiento y enmienda de los daños.

De resto nadie debería conciliar con el mal… No pretendan que estemos felices ante lo que mal se hace, ni que estemos de parte de aquellos que utilizan las peores armas y estrategias para lograr sus objetivos, no pretendan que estemos felices antes el descalabro de Medellín… No pretendan que nos crucemos de brazos para ver como acaba con muestra ciudad como lo han hecho con nuestro país.

La izquierda y sus métodos..

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