martes, diciembre 7, 2021

¡Consensus!

Por Yesenia Bedoya

Acuerdo adoptado por consentimiento entre las partes, El Consenso.

Hace parte de nuestra cotidianidad, sin darnos cuenta tenemos consenso cada vez que escogemos la sopa que queremos para el almuerzo en familia del domingo, llegamos a consenso en las compraventas que celebramos, pedimos consenso en la oficina para escoger el lugar de la fiesta de fin de año y todo esto lo hacemos casi que de manera mecánica o costumbrista; pero que tal si hacemos una pausa, un alto en el camino y pensamos hasta donde nos puede llevar esta sola palabra.

Partiendo de que, del consenso nacen la mayoría de las veces los contratos y negocios, vamos más allá y demos una mirada al contrato social.

Sabemos que Colombia es un Estado Social de Derecho, pero pocos alcanzan a imaginar o entender lo que esto significa o a qué conlleva.

El consenso que nos deriva en el contrato social nos permite depositar parte de nuestras vidas, a modo de derechos, en el Estado, para que este los regule y en algunos casos los administre.

En esta línea entonces podemos afirmar que el consenso lleva intrínseca la confianza.

Todos los ciudadanos debemos confiar en el Estado en razón al contrato social que se sustenta en el consenso hecho.

¿Confiamos los Colombianos en nuestro Estado? ¡Definitivamente NO!

Y como hacerlo si la confianza en las instituciones ha sido más que quebrada, desdibujada, violada y asesinada por los mismos funcionarios.

Hemos sido testigos infinidad de veces de la precariedad con que los “administradores de justicia” aplican el derecho acomodándolo a la corriente mas conveniente del momento o de la circunstancia particular.

Los ciudadanos tienen temor del poder judicial no porque cometan delitos, sino porque aun sin haberlos cometido pueden ser juzgados y condenados.

Los ciudadanos observan asqueados como en cambio aquellos que comenten delitos, que incluso son pillados in fraganti como el que llevaba cocaína en la maleta y fue detenido en un aeropuerto, o el que guardaba grandes sumas de dinero en bolsas, o el que roba la energía eléctrica, no paga impuestos y financia el terrorismo, o el otro que tenia la plata del predial de todo Bogotá en un maletín, y que me dicen del que contrata toda la familia en la administración municipal, se va de paseo de cuenta de los contribuyentes y que además está acusado de abuso sexual y todos, absolutamente todos siguen ahí, como si nada.    

En este punto del consenso y a este grado de confianza, o mejor desconfianza, al que nos han llevado; deberíamos pensar mejor en un software que remplace jueces y magistrados a lo largo y ancho del territorio nacional; un programa que pueda resolver en cuestión de minutos o máximo horas, basado en un algoritmo delicadamente programado, esas exhaustivas investigaciones (como la fecha probable en que se grabó un video, por ejemplo) que tanto agotan a los operadores judiciales y que terminan en nada… Cuando les conviene.

¿Por qué no pensar en una inteligencia artificial en lugar de jueces?. Si la vocación judicial de nuestro país es meramente positivista pero los jueces, magistrados y hasta autoridades en otras jurisdicciones le tienen miedo o les da pereza la interpretación juiciosa de la norma, si la aplicación del derecho siempre “depende” de a quien va dirigida, si los fallos no son en derecho si no en política… ¿por qué no tener inteligencia artificial en lugar de jueces?

Cuando la confianza se rompe el consenso no existe.

Pd: ¿Cuándo vamos a hacer consenso como nación y decirles a todos que la paz vista solo con el ojo izquierdo no es paz? O mejor! ¿Cuándo vamos a abrir todos el ojo derecho sin miedo?.

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