sábado, marzo 6, 2021

Bicho depredador

Por Lola Portela

Al parecer muchos creen que todo está normal y algunos muy irresponsables hasta dicen que el bicho del 19 ¡no existe!, para ellos por supuesto, y vaya uno a saber si son positivos asintomáticos de este “bicho depredador”.

Hay quienes con certeza afirman que es una gripa muy fuerte, otros manifiestan que con recetas caseras o naturales han superado el contagio.

Lo cierto es que desde el 6 de marzo, cuando las autoridades confirmaron el primer caso de coronavirus en el país, mucho ha pasado. Hemos vivido la angustia de la enfermedad y también, con impotencia, hemos visto partir a muchos, pero a la mayoría pareciera no importarle. Ni siquiera ven que llegamos al millón de personas contagiadas en Colombia y a más de 30 mil muertos.

Considero que este depredador fue minimizado por muchos, tal vez las alertas no fueron suficientes o la gente se aburrió del encierro y salió hacia la libertad, sin las medidas necesarias, y con ello se expuso, sin medir consecuencias.

Entendamos de una vez que el peligro del COVID-19 no ha pasado. La gente ni comprende lo que viven los contagiados. Los médicos hablan de respiración o ventilación artificial, pero la mayoría no tiene idea de qué se trata.

Creo que hizo falta “recrear” lo maquiavélico del tratamiento, quizás para que así todos entráramos en un mayor pánico existencial, y nos cuidáramos más, mucho más; me explico el porqué:

La ventilación artificial no consiste en que nos pongan una máscara de oxígeno y se pueda estar cómodamente acostado pensando en la vida y los tuyos.

Este es un procedimiento médico que, para el COVID-19, consiste en una entubación que se hace bajo anestesia general y que implica permanecer entre 2 a 3 semanas sin moverse, a menudo de cabeza hacia abajo, con un tubo que va por la boca hasta la tráquea y que es lo que le permite al paciente respirar al ritmo de la máquina a la que está conectado.

Ahora espero me estés entendiendo. Además el paciente no puede hablar, comer y hacer nada natural. Debe usar pañal y es aseado, allí, en esa posición.

Se deben suministrar sedantes y analgésicos para manejar el dolor y la molestia y así garantizar la tolerancia al tubo durante el tiempo que el paciente necesite de la máquina para respirar, generalmente, prefieren optar por un “coma artificial”

Además la quietud conlleva a que un paciente joven pierda masa muscular hasta en un 40% y la rehabilitación es de 6 a 12 meses, asociado a trauma de la boca o incluso de las cuerdas vocales y con un dolor sin referente alguno.

Cuando el tiempo de hospitalización se debe extender, porque no hay respuesta, y el tubo se retira se procede a hacer una traqueotomía.

Es por eso que las personas mayores o frágiles no aguantan este tratamiento y prefieren no hacerlo.

Hoy tengo mi alma y corazón rotos. Escribo sobre el tema porque mis amigos y familiares médicos necesitan que no paremos de advertir a la opinión pública que deben cuidarse.

Con inmensa tristeza informo que Carlos Villota Santacruz, nuestro compañero de universidad, amigo del alma, colega, socio y guardador de mis secretos, uno de los míos, se enfrenta a la lucha de esta batalla y nosotros a la incertidumbre que implica el saberlo hospitalizado y con Covid 19.

Carlos Villota es un gran periodista que, con humildad enorme, luchó a mi lado por visibilizar la situación del Amazonas en medio de las Pandemia y él, al igual que varios colegas se unieron a nuestra Fundación Verdad, Camino y Vida con la “Donatón por Amazonas” Me levantó los brazos, me animó, y en medio de tanta tragedia pudimos extender las manos para orar y ayudar a muchos. Ahora les pido a todos unirnos en oración por su vida. ¡Él nos necesita! Y con Dios como aliado ganará esta nueva batalla, pues es un guerrero.

Así que solo les repito no salgan de casa, a “divertirse”y si lo hacen, por trabajo y demás sean responsables con ustedes con los demás. ¡Los queremos volver a abrazar!

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