La posibilidad de que Colombia ingrese al exclusivo calendario de la Fórmula 1 vuelve a generar expectativa, esta vez con Barranquilla como epicentro de las conversaciones. En los últimos días, autoridades locales confirmaron que el proyecto para albergar un Gran Premio en la capital del Atlántico fue retomado, luego de nuevas visitas y acercamientos con representantes vinculados a la máxima categoría del automovilismo mundial.
El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, señaló que delegados relacionados con la Fórmula 1 estuvieron recientemente en la ciudad evaluando su viabilidad como sede. Aunque hasta ahora no existe un anuncio oficial por parte de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) ni de Formula One Management (FOM), el solo hecho de que se hayan reactivado los diálogos ha devuelto el tema al centro de la agenda deportiva y económica del país.
La propuesta que se analiza contempla la construcción de un circuito urbano a lo largo del Gran Malecón del Río Magdalena, uno de los proyectos de renovación urbana más emblemáticos de Barranquilla. La iniciativa buscaría replicar el modelo de otros Grandes Premios urbanos del mundo, integrando el espectáculo deportivo con el entorno natural, la oferta turística y la infraestructura hotelera de la ciudad, convirtiendo la carrera en un evento de ciudad y no solo en una competencia automovilística.
Desde el entorno del proyecto se destaca que Barranquilla cuenta con experiencia en la organización de eventos internacionales de gran escala. La ciudad ha sido sede de partidos de eliminatorias al Mundial, Juegos Centroamericanos y del Caribe, así como conciertos y encuentros culturales de alcance global, lo que representa un punto a favor en términos logísticos y de capacidad operativa.
No obstante, los desafíos son considerables. El principal obstáculo es el alto costo del canon que exige la Fórmula 1 para otorgar una fecha del campeonato, una cifra que puede superar los 40 o 50 millones de dólares por carrera, sin incluir las inversiones necesarias en adecuación del circuito, seguridad, transporte y operación general. A esto se suma la necesidad de fortalecer la infraestructura vial y aeroportuaria, especialmente el aeropuerto Ernesto Cortissoz, que debería cumplir con los estándares que demanda un evento de esta magnitud.
La idea de un Gran Premio en Barranquilla no es nueva. En el pasado se habló incluso de un “Gran Premio del Caribe”, pero la iniciativa no logró avanzar por la falta de respaldo financiero a nivel nacional. Hoy, el panorama es distinto, en un contexto en el que la Fórmula 1 ha mostrado interés en expandirse en América, como ya ocurrió con Miami y Las Vegas.
Por ahora, el proyecto permanece en fase exploratoria y sin confirmaciones oficiales. Su avance dependerá de acuerdos financieros, apoyos gubernamentales y del aval final de los organismos internacionales. Mientras tanto, Barranquilla vuelve a soñar con convertirse en la primera ciudad colombiana en recibir la Fórmula 1, un hito que marcaría la historia del deporte nacional.




