domingo, abril 18, 2021
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Amor por los animales

Por Diego Arango O.

Juliana es una joven mujer que ha dedicado su vida a la protección de los animales desvalidos. Ella desde muy pequeñita mostró una sensibilidad inusual y amor por aquellos animalitos que iban a ser sacrificados o que se encontraban abandonados. Los animales como los seres humanos sienten, sufren y aman. Ella entendió desde sus 5 años de edad, que tenía una misión en su vida y fue así como tomó una firme decisión de hacer un lugar donde podría albergar a todo aquel animal desprotegido o en peligro de sacrificio.

Esa niña comenzó a ahorrar dinero y vender galletas en el colegio, fue a estudiar al exterior y bajo una disciplina de ahorro y trabajo, logró sus primeros fondos para adquirir una tierra donde acoger animales. Años después creo Julianasanimalsantuary.org en una hermosa tierra ubicada en los altos de Yerbabuena, al norte de Bogotá. Ahí alberga a más de 140 animales, entre vacas, caballos, burros, cerdos, conejos, llamas, cabras, ovejas, perros, gatos, gallos, gallinas, patos, codornices, palomas y hasta ratas de laboratorio. Todos estos animales son veganos, como lo es Juliana y su esposo, un ciudadano australiano a quien conoció en sus estudios en el exterior, compañero de obra, así como su pequeño hijo de cinco años. 

Conocí este santuario a raíz de la muerte de mi hija Paolita hace seis meses, quien tenía como mascota una cerdita minipig, esas que están de moda y al quedar huérfana y sentir desolación por la ausencia de su mamá, me recomendaron hablar con Juliana Castañeda, quien no vaciló en recibir a Gaby, a quien la tiene como como una reina, cuan consentida es. 

Pero el fondo de esta historia que he querido contar es el compromiso y profundo amor de una chica por nuestros hermanos menores, de cómo alguien sin interés por el dinero, todo lo contrario, con un inmenso esfuerzo une su vida a una obra como muy pocas personas harían. Ella está dando un ejemplo de humanidad y entrega mas allá de todo interés material. No obstante alimentar a esa cantidad de animalitos ha sido una tarea muy difícil, pues aun las donaciones que su fundación recibe no son suficientes, el esfuerzo es enorme, pues los sábados que yo voy a visitar y llevarle comidita a la Gabriela, veo como veterinarios, obreros y servidores trabajan en la granja junto con ella, con su esposo y el espíritu de Dios que se encuentra en ese lugar.  

Nada más hermoso y válido que una misión de vida así, una entrega desprendida de todo interés material, solo un ejemplo de amor hacia la vida y los animales, que, como los humanos, tienen el derecho a vivir dignamente y ser protegidos. Invito a mis lectores a visitar la pagina www.julianasanimalsanctuary.org para que evidencien esta maravillosa obra y quienes así puedan y deseen hacer su donación para contribuir a esta hermosa misión, Dios y los animales se lo agradecerán. 

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