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¿Agoniza la publicidad física en la política?

Por: Miguel Jaramillo Luján

En muchas de las fotografías, piezas, registros digitales, eventos, recorridos u otros, hoy usted podrá identificar lo que quiera de un aspirante en política y si sus equipos de asesores pretenden hacerlos seguir en la dinámica de los políticos de otrora o enarbolando simples y simplistas banderas de cambio o continuidad, van a perecer en el mar de la distancia con el ciudadano que vota y también el que no lo hace.

Cómo aspirante o coequipero usted deberán saber leer con letra menuda, lupa y mucho criterio esta corriente de opinión que es más un anhelo ciudadano que un fortalecimiento del relato, de la imagen real, de la historia personal, de la cercanía para la escucha y la conversación que los grandes anuncios con poderosas frases. Creo que la publicidad y muchos publicistas siguen viviendo del cuento de creerse estrategas por un leve conocimiento de estética y de la política sin haberse formado, sin saber leer una investigación y seguir cediendo a que investigar es viajar con la gente en el bus o ir a observarlos a un supermercado. No señores, eso sirve para vender una salsa de tomate o un pañal, pero este asunto es de una seriedad superlativa y al estar nuestro futuro como sociedad en juego, es menester de las campañas y los gobiernos contratar personas preparadas y no caer en el juego de los saltimbanquis del clic y de la apariencia.

La publicidad física ya no es tan funcional como antes y va cediendo camino a los medios virtuales mas que de recepción, de conversación con el ciudadano. Pero también existe el peligro que corren muchos candidatos débiles de discurso que creen que con la foto o el video que los muestra muy humanos,  cargando bebés, en un bosque, sembrando árboles, montando en bicicleta o sonriendo, es todo para lograr esa conexión que lleva a la viabilidad y luego al voto. Se equivocan de manera flagrante pues en ambos casos la demanda de un discurso más sólido y de coherencia con lo que siempre han sido antes de campaña se les va volviendo su peor karma.

No es la muerte de la publicidad física, es su revaluación y dosificación. Menos es más y si esa publicidad en forma de volante o plegable va acompañada de un saldo pedagógico (que enseñe algo y sea útil) va ser mucho mejor porque logrará mayor responsabilidad con el medio ambiente, la ciudadanía y ampliaría su impacto al no quedarse en la papelera más cercana, porque algunos sentirán el deseo de compartirla en sus casas.

Vivimos un nuevo tiempo electoral que permite estas y muchas otras lecturas de profundo cambio en la forma de hacer la política y la comunicación, y ya países como Ecuador, Perú, México o República Dominicana donde acompaño varios procesos electorales y de gobierno viven en carne propia los resultados de estas anotaciones que van a marcar también la elección y ejercicio de los nuevos gobiernos regionales y locales de Colombia desde el primero de enero de la tercera década del siglo XXI.

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