sábado, marzo 6, 2021
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A ver pues, ¿se lavaron las manos para no revolver política con pandemia?

Por: Claudia Posada

Quienes no están matriculados en algún partido o movimiento político, votan por gusto, cumplen con un deber ciudadano y lo hacen por los candidatos que consideran los mejores luego de verlos u oírlos a todos; así que tales electores, al analizar y sacar conclusiones, sin imposiciones partidistas, van  a las urnas el día de elecciones por decisión personal en la que se incluye el voto en blanco como alternativa cuando ningún aspirante les llama la atención ni siquiera mínimamente, es decir, cuando para el elector independiente no “hay de qué hacer un caldo”. Así las cosas, para el caso de la última jornada electoral, el voto de opinión, éste que hizo de Daniel Quintero el Alcalde de Medellín con una alta votación, se impuso el querer ciudadano por encima de pretensiones de partido.

Sea simple estrategia electoral el declararse sin compromisos con la clase política, o acaso fuera cierto que a ninguno de los representantes de los partidos, en campaña les haya prometido contratos o burocracia; o una vez fue electo ofreció “cositas” o le pidieron, lo cierto es que esa especie de trueques “Yo te pongo los votos que tengo allí o allá, pero entonces…”,  o “Te doy un aporte  para tu campaña pero si ganamos ya sabes…” si de verdad sucedió en el caso del hoy alcalde de la capital antioqueña, no fue la primera vez ni será la última, aunque no por eso aceptable. Tampoco es que el voto de opinión sea tan ingenuo que elija creyendo que su candidato  jamás hará trueques de esa naturaleza. Es clarísimo que todos, unos más,  otros menos, escogen al mejorcito que les parece entre las listas que les pasan los partidos, o a la “buenona” que aunque no sepa del asunto ahí sobre la marcha va aprendiendo; mientras los que tratan de ganarse la fama de “candidato inmaculado”,  no aceptan “pedigüeños extraños” porque todos los cargos altos son para sus dilectos amigos y los parientes de éstos, además, siempre contratan a los mismos, buenos, regulares o malos.

Medellín estrenará el próximo 25 de enero Audiencia Pública como requisito para seguir adelante con el proceso de revocatoria del mandato de su alcalde Daniel Quintero Calle; empezará a las 10 de la mañana y se llevará a cabo de manera virtual; será el espacio para argumentar a su favor, o en contra. Sobre este asunto, legítimo ejercicio de las democracias, aquellos electores que depositaron su voto por convencimiento propio, no es casual que ahora sean, en su mayoría, quienes no logran entender qué es cierto, o cuántas mentiras se riegan, sobre  las embarradas de Quintero, sus supuestas malas prácticas,  y errores. La misma motivación (o tal vez presión) que acompaña toda  invitación  a depositar el voto por éste o aquel candidato, como directriz de los partidos -nuevos o viejos, de derecha, de izquierda y de centro- por igual son imposiciones dictadas por los “lideres” respectivos. No así, obligados, se sienten los que votan de manera estricta por convencimiento propio, aunque se equivoquen, ejercieron un voto libre.

Ahora, si se aprovechan mañosamente  argumentos sensatos y objetivos, como los de los comerciantes que se prepararon -acogiendo todos los protocolos del caso- para atender bien a su clientela, pero la Administración Municipal sale a última hora con medidas estrictas que obviamente los perjudican; o bien se esté convocando a un proceso de revocatoria  acudiendo a triquiñuelas amañadas, hay de por medio intereses de  sectores políticos, o espinitas personales que se quieren sacar explotando motivaciones partidistas, y esto no es de ninguna manera lo que se busca al crear herramientas de participación ciudadana para fortalecer las democracias. En conclusión,  es lamentable que la importancia del voto de opinión, de alguna manera  se ponga en tela de juicio con juegos de manipulación ideológica que confunden a los habitantes de la capital antioqueña, quienes en medio de la polémica actual, se confrontan a sí mismos sin esclarecer qué hay de cierto y qué hay de embustes en los procesos que deberían ser absolutamente transparentes para beneficio de la ciudad; y entonces se preguntan ¿Es posible que un triunfo conseguido por tan alto número de votantes, cifra  nunca vista en Medellín,  se vaya al traste porque ignoramos al que era? Acaso siendo tantos los convencidos ¿nos engañó un candidato simplemente ilusorio?

Ah, pero lo peor sí es que se aproveche la crisis sanitaria tan sumamente grave que  golpea al mundo entero, para  hacer creer a los ciudadanos de Medellín que la revocatoria  será la salvación porque para quien llegue a gobernarnos no habrá duda alguna, las decisiones fluirán magistralmente, la sabiduría será su gran fortaleza, los irresponsables  que no atienden disposiciones serán como ovejas del rebaño, las camas se multiplicaran como los panes bíblicos y las UCI como los peces; pero lo grandioso será que las vacunas brotaran silvestres.

 

 

 

 

 

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