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viernes, septiembre 30, 2022
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64 años de una Operación

Por Andrés Úsuga

En el marco del gran revuelo que causaron los trinos del Señor General Zapateiro, Comandante del Ejército Nacional, en defensa de la institución que comanda y luego de los insultos, señalamientos y mantos de duda que un candidato presidencial -con el apoyo de otros 3-, ha venido profiriendo contra oficiales de alta graduación y las Fuerzas Militares de Colombia, he decidido publicar una hipótesis académica, que vengo trabajando hace ya varios años y que espero pueda llegar a la agenda al menos académica, tan ajena a la sociología militar, pero tan buena para opinar sobre relaciones cívico militares y de cómo piensan o actúan las tropas.

El gran referente de todo general o comandante de fuerza, cuando habla con contundencia en Colombia, es el famoso discurso del expresidente Alberto Lleras Camargo, el 9 de mayo de 1958, en el Teatro Patria ubicado en la carrera séptima (hoy avenida Alberto Lleras Camargo), con la calle 116, de la ciudad de Bogotá o también llamado en el Cantón Norte, donde se ubican adicionalmente, la Escuela de Infantería, la Escuela de Acción Integral, la Escuela de Idiomas, la Escuela Jurídica, la Escuela Superior de Guerra, la Escuela de Inteligencia y la Universidad Militar Nueva Granada, esto es, el lugar físico del discurso hoy mismo existe y para mayores referencias, queda al frente de la Escuela de Caballería del Ejército Nacional.

Ahora bien, a pesar de que han pasado 64 años y de que el suscrito con muchos conocidos en la fuerza, como quiera que fui soldado en el año 1994 y que desde esa época me vengo preguntando algunas cosas, pero no he podido obtener respuesta alguna…. Intuía que podría ser, porque mis amigos no habían llegado a las altas esferas de la institución, pero, con sorpresa debo decir que mis dudas siguen (aunque algunos ya hoy son Generales y Coroneles) y espero que este escrito y publicación puedan hacer flotar estas respuestas, luego de 28 años de inquietudes.

Aquí van algunas de esas dudas profundas:

-Si el discurso del Teatro Patria fue el 9 de mayo de 1958, ¿por qué dicen de que se profirió por el presidente Alberto Lleras Camargo, a los mandos militares, si el solo tomaría posesión ese año 1958 el día 7 de agosto de 1958? ¿Sería importante aclarar que era presidente electo y no en ejercicio?

Esto es, el viernes 9 de mayo de 1958, el presidente electo -el día domingo 4 de mayo- ¿se dirigió a los militares de Colombia? ¿5 días después de su elección ya había asumido el mando de las tropas?

¿Para esa época se le permitía al presidente electo dirigirse a los militares?

 ¿Con autorización de quién? ¿De la junta militar que tenía el mando en ese momento? ¿Esa concesión fue realmente autorizada? ¿Quién y cómo autorizaron eso? ¿General Gabriel París Gordillo? ¿General Deogracias Fonseca? ¿General Rafael Navas Pardo? ¿Contralmirante Rubén Piedrahita Arango? ¿General Luis Ernesto Ordoñez? ¿Existe algún documento donde lo hubieren mencionado? ¿Entrevista?

¿En ese orden de ideas, qué militares asistieron a dicha reunión? ¿Los miembros de la Junta Militar de Gobierno? ¿Los ministros que hacían parte del gabinete? ¿los mandos militares o la cúpula? ¿el ministro de guerra (así se denominaba en esa época)? ¿El comandante del Ejército? ¿El comandante de la Armada? ¿El comandante de la Fuerza Aérea? ¿El director de la Policía? ¿O eran otros militares de alta graduación? ¿Oficiales de insignia? ¿Cuántos? ¿Quiénes? ¿O fueron oficiales superiores? ¿Cuáles? ¿Los que se encontraban en curso de altos estudios? ¿O los que hacían su curso de estado mayor? ¿Quién de esos oficiales puede decirnos algo de la veracidad de ese discurso? ¿O acaso llenaron el teatro con oficiales subalternos? ¿O con suboficiales? ¿Quiénes? ¿O solo asistieron soldados? ¿Conscriptos? ¿Ya que en ese momento no existían no los soldados voluntarios, que posteriormente se tornarían en soldados profesionales? ¿Existe algún asistente con vida, que nos pueda decir algo sobre esa reunión y sobre la reacción de ese auditorio ante semejante discurso? ¿Si hoy aún tenemos con vida algunos de los soldados que fueron a Corea en 1952 y 1953, no ha sido posible contactar a ningún asistente al teatro patria ese 9 de mayo de 1958?

Ese discurso que en mi concepto ha sido un cliché -y a mí se me convirtió en obsesión hace bastantes años- con el cual han manejado los políticos colombianos al gremio castrense durante décadas y con toda sinceridad, ha sido bastante efectivo, ya que, es el comodín que se ha esgrimido cuando generales como Ruiz Novoa, Valencia Tovar, Landazábal Reyes o Bedoya Pizarro, han marcado una posición fuerte frente a los gobernantes de turno.

¿No existe un acta, una fotografía, una referencia distinta a las memorias del Doctor Alberto Lleras Camargo, que nos pueda mostrar algo más que el texto del mismo?, que por cierto, muchos de los que lo invocan ni siquiera lo han leído en su totalidad y que si lo hicieran con juicio y rigurosidad, sabrían que dicha pieza en vez de ayudarle a dar claridad al país en las relaciones Cívico-militares, solo ha sometido y amilanado de forma bastante errática a los miembros de la fuerza pública, incluso sacrificando ímpetu y valor propios de las fuerzas y de la carrera de las armas.

A quienes se interesen en conocer estos temas los invito a leer cuatro libros muy interesantes que dan cuenta de lo que afirmo, el primero por supuesto será “los golpes de estado en Colombia” del Gran Antioqueño ( Sonsón 1906)  ya fallecido Antonio Álvarez Restrepo que da cuenta de este fenómeno en el siglo XIX en los inicios republicanos,  el segundo es “Pronunciamientos, conspiraciones y golpes de estado en Colombia- de la conspiración septembrina al proceso 8000” (Ediciones Expresión 1997)  de autoría de un Señor Mayor retirado del Ejército de nombre Gonzalo Bermúdez Rossi de profesión sociólogo, el tercero del gran periodista Edgar Téllez llamado “Ruido de sables” (Planeta 2003) y el último llamado “Memoria de un golpe” ( Planeta 2015)  del Doctor Pablo Victoria, que da cuenta del entramado entre Harold Bedoya Pizarro y el presidente Samper en julio de 1997.

Yo creería que es un buen momento, para que las academias militares de todos los niveles, vuelvan a mirar dicho discurso (El supuesto De “Lleras en el Teatro Patria”) y que no solo lo examinemos con minuciosidad, los que profundizamos en una materia tan desconocida en Colombia como la sociología militar…donde infortunadamente no existe actualmente ni un solo posgrado en la misma.

Aquí espero con toda humildad, a mis contradictores de siempre a que me muestren una sola prueba de la ocurrencia de dicho discurso y me respondan tantas preguntas que hice en este pequeño escrito y que siguen sin respuestas.

Para finalizar, mi hipótesis es que esta fue una operación de información tan eficaz como nefasta, para los intereses de nuestra fuerza pública colombiana y que le han vendido al resto de la opinión pública, como que nuestros uniformados son muy constitucionales, muy institucionales y con ese chantaje en positivo y la respectiva modorra intelectual y ética que eso ha generado, como sobar el lomo del caballo leal, los han mantenido en una serie de abulia y conformismo, incluso quitándoles la posibilidad y el derecho al sufragio universal, que es precisamente universal, porque la escogencia de profesión u oficio no puede cercenarle la posibilidad de elegir a sus gobernantes, como lo vengo afirmando desde varios espacios académicos que muchos de mis amigos y contrarios conocen.

En conclusión, no solo voy a ser políticamente incorrecto con las preguntas que hice, sino con mi postura sobre los trinos del comandante del Ejército, en defensa de la institución que lidera, a mi parecer, no ha cometido falta alguna, no ha participado en política, contra todo lo que la ignorancia, el oportunismo y politiquería afirman y es más, en defensa suya deberían salir los demás comandantes de fuerza y no solo las asociaciones de retirados, sino todos los que sean uniformados y tengan una cuenta de Twitter, Facebook, Instagram, Youtube o cualquier plataforma, columna de opinión o se les facilite un micrófono para tratar el tema.

Hacer política como lo expliqué, en otro articulo mío de hace años, sería invitar a votar por un candidato abierta o clandestinamente, pegar afiches o instalar vallas en las instalaciones de brigadas, batallones, bases, buques o repartir volantes al interior de los cuarteles, hacer o permitir reuniones electorales a algún candidato en casinos y cámaras de oficiales o suboficiales, instalar microperforados en vehículos oficiales, etc, etc, etc, tantas acciones u omisiones que se pueden listar, pero defender la institución de un senador que accidentalmente también es candidato a la presidencia, no es hacer política, es precisamente el equilibrio de poderes y lo fáctico del modelo checks and balance de una democracia real y adicionalmente, la prohibición de hacer política a los funcionarios públicos, es uno más de los anacronismos del ordenamiento jurídico colombiano, de la hipocresía “democratera” centralista  y del doble discurso tan propio de las dobleces que irrigan a nuestra clase política desde décadas atrás, que mantenía el revolver debajo de la ruana y ahora tiran la piedra (el tw) y esconden la mano para victimizarse…….sepulcros blanqueados.

PD: Nuestras Fuerzas Militares y de Policía, actualmente tienen personas en todos los niveles sumamente preparadas, de hecho, incluso más que muchos dirigentes y legisladores. Pues a esos Historiadores, Sociólogos, Abogados, Antropólogos con doctorados y maestrías, les dejo esa tarea y que se abra el debate. ¿Los militares no son seres políticos -qué pensaría Aristóteles en su Zoon Politikón-? ¿O lo que no deben ser es partisanos o miembros de partidos, movimientos o agrupaciones políticas?

Por Andrés Úsuga

En el marco del gran revuelo que causaron los trinos del Señor General Zapateiro, Comandante del Ejército Nacional, en defensa de la institución que comanda y luego de los insultos, señalamientos y mantos de duda que un candidato presidencial -con el apoyo de otros 3-, ha venido profiriendo contra oficiales de alta graduación y las Fuerzas Militares de Colombia, he decidido publicar una hipótesis académica, que vengo trabajando hace ya varios años y que espero pueda llegar a la agenda al menos académica, tan ajena a la sociología militar, pero tan buena para opinar sobre relaciones cívico militares y de cómo piensan o actúan las tropas.

El gran referente de todo general o comandante de fuerza, cuando habla con contundencia en Colombia, es el famoso discurso del expresidente Alberto Lleras Camargo, el 9 de mayo de 1958, en el Teatro Patria ubicado en la carrera séptima (hoy avenida Alberto Lleras Camargo), con la calle 116, de la ciudad de Bogotá o también llamado en el Cantón Norte, donde se ubican adicionalmente, la Escuela de Infantería, la Escuela de Acción Integral, la Escuela de Idiomas, la Escuela Jurídica, la Escuela Superior de Guerra, la Escuela de Inteligencia y la Universidad Militar Nueva Granada, esto es, el lugar físico del discurso hoy mismo existe y para mayores referencias, queda al frente de la Escuela de Caballería del Ejército Nacional.

Ahora bien, a pesar de que han pasado 64 años y de que el suscrito con muchos conocidos en la fuerza, como quiera que fui soldado en el año 1994 y que desde esa época me vengo preguntando algunas cosas, pero no he podido obtener respuesta alguna…. Intuía que podría ser, porque mis amigos no habían llegado a las altas esferas de la institución, pero, con sorpresa debo decir que mis dudas siguen (aunque algunos ya hoy son Generales y Coroneles) y espero que este escrito y publicación puedan hacer flotar estas respuestas, luego de 28 años de inquietudes.

Aquí van algunas de esas dudas profundas:

-Si el discurso del Teatro Patria fue el 9 de mayo de 1958, ¿por qué dicen de que se profirió por el presidente Alberto Lleras Camargo, a los mandos militares, si el solo tomaría posesión ese año 1958 el día 7 de agosto de 1958? ¿Sería importante aclarar que era presidente electo y no en ejercicio?

Esto es, el viernes 9 de mayo de 1958, el presidente electo -el día domingo 4 de mayo- ¿se dirigió a los militares de Colombia? ¿5 días después de su elección ya había asumido el mando de las tropas?

¿Para esa época se le permitía al presidente electo dirigirse a los militares?

 ¿Con autorización de quién? ¿De la junta militar que tenía el mando en ese momento? ¿Esa concesión fue realmente autorizada? ¿Quién y cómo autorizaron eso? ¿General Gabriel París Gordillo? ¿General Deogracias Fonseca? ¿General Rafael Navas Pardo? ¿Contralmirante Rubén Piedrahita Arango? ¿General Luis Ernesto Ordoñez? ¿Existe algún documento donde lo hubieren mencionado? ¿Entrevista?

¿En ese orden de ideas, qué militares asistieron a dicha reunión? ¿Los miembros de la Junta Militar de Gobierno? ¿Los ministros que hacían parte del gabinete? ¿los mandos militares o la cúpula? ¿el ministro de guerra (así se denominaba en esa época)? ¿El comandante del Ejército? ¿El comandante de la Armada? ¿El comandante de la Fuerza Aérea? ¿El director de la Policía? ¿O eran otros militares de alta graduación? ¿Oficiales de insignia? ¿Cuántos? ¿Quiénes? ¿O fueron oficiales superiores? ¿Cuáles? ¿Los que se encontraban en curso de altos estudios? ¿O los que hacían su curso de estado mayor? ¿Quién de esos oficiales puede decirnos algo de la veracidad de ese discurso? ¿O acaso llenaron el teatro con oficiales subalternos? ¿O con suboficiales? ¿Quiénes? ¿O solo asistieron soldados? ¿Conscriptos? ¿Ya que en ese momento no existían no los soldados voluntarios, que posteriormente se tornarían en soldados profesionales? ¿Existe algún asistente con vida, que nos pueda decir algo sobre esa reunión y sobre la reacción de ese auditorio ante semejante discurso? ¿Si hoy aún tenemos con vida algunos de los soldados que fueron a Corea en 1952 y 1953, no ha sido posible contactar a ningún asistente al teatro patria ese 9 de mayo de 1958?

Ese discurso que en mi concepto ha sido un cliché -y a mí se me convirtió en obsesión hace bastantes años- con el cual han manejado los políticos colombianos al gremio castrense durante décadas y con toda sinceridad, ha sido bastante efectivo, ya que, es el comodín que se ha esgrimido cuando generales como Ruiz Novoa, Valencia Tovar, Landazábal Reyes o Bedoya Pizarro, han marcado una posición fuerte frente a los gobernantes de turno.

¿No existe un acta, una fotografía, una referencia distinta a las memorias del Doctor Alberto Lleras Camargo, que nos pueda mostrar algo más que el texto del mismo?, que por cierto, muchos de los que lo invocan ni siquiera lo han leído en su totalidad y que si lo hicieran con juicio y rigurosidad, sabrían que dicha pieza en vez de ayudarle a dar claridad al país en las relaciones Cívico-militares, solo ha sometido y amilanado de forma bastante errática a los miembros de la fuerza pública, incluso sacrificando ímpetu y valor propios de las fuerzas y de la carrera de las armas.

A quienes se interesen en conocer estos temas los invito a leer cuatro libros muy interesantes que dan cuenta de lo que afirmo, el primero por supuesto será “los golpes de estado en Colombia” del Gran Antioqueño ( Sonsón 1906)  ya fallecido Antonio Álvarez Restrepo que da cuenta de este fenómeno en el siglo XIX en los inicios republicanos,  el segundo es “Pronunciamientos, conspiraciones y golpes de estado en Colombia- de la conspiración septembrina al proceso 8000” (Ediciones Expresión 1997)  de autoría de un Señor Mayor retirado del Ejército de nombre Gonzalo Bermúdez Rossi de profesión sociólogo, el tercero del gran periodista Edgar Téllez llamado “Ruido de sables” (Planeta 2003) y el último llamado “Memoria de un golpe” ( Planeta 2015)  del Doctor Pablo Victoria, que da cuenta del entramado entre Harold Bedoya Pizarro y el presidente Samper en julio de 1997.

Yo creería que es un buen momento, para que las academias militares de todos los niveles, vuelvan a mirar dicho discurso (El supuesto De “Lleras en el Teatro Patria”) y que no solo lo examinemos con minuciosidad, los que profundizamos en una materia tan desconocida en Colombia como la sociología militar…donde infortunadamente no existe actualmente ni un solo posgrado en la misma.

Aquí espero con toda humildad, a mis contradictores de siempre a que me muestren una sola prueba de la ocurrencia de dicho discurso y me respondan tantas preguntas que hice en este pequeño escrito y que siguen sin respuestas.

Para finalizar, mi hipótesis es que esta fue una operación de información tan eficaz como nefasta, para los intereses de nuestra fuerza pública colombiana y que le han vendido al resto de la opinión pública, como que nuestros uniformados son muy constitucionales, muy institucionales y con ese chantaje en positivo y la respectiva modorra intelectual y ética que eso ha generado, como sobar el lomo del caballo leal, los han mantenido en una serie de abulia y conformismo, incluso quitándoles la posibilidad y el derecho al sufragio universal, que es precisamente universal, porque la escogencia de profesión u oficio no puede cercenarle la posibilidad de elegir a sus gobernantes, como lo vengo afirmando desde varios espacios académicos que muchos de mis amigos y contrarios conocen.

En conclusión, no solo voy a ser políticamente incorrecto con las preguntas que hice, sino con mi postura sobre los trinos del comandante del Ejército, en defensa de la institución que lidera, a mi parecer, no ha cometido falta alguna, no ha participado en política, contra todo lo que la ignorancia, el oportunismo y politiquería afirman y es más, en defensa suya deberían salir los demás comandantes de fuerza y no solo las asociaciones de retirados, sino todos los que sean uniformados y tengan una cuenta de Twitter, Facebook, Instagram, Youtube o cualquier plataforma, columna de opinión o se les facilite un micrófono para tratar el tema.

Hacer política como lo expliqué, en otro articulo mío de hace años, sería invitar a votar por un candidato abierta o clandestinamente, pegar afiches o instalar vallas en las instalaciones de brigadas, batallones, bases, buques o repartir volantes al interior de los cuarteles, hacer o permitir reuniones electorales a algún candidato en casinos y cámaras de oficiales o suboficiales, instalar microperforados en vehículos oficiales, etc, etc, etc, tantas acciones u omisiones que se pueden listar, pero defender la institución de un senador que accidentalmente también es candidato a la presidencia, no es hacer política, es precisamente el equilibrio de poderes y lo fáctico del modelo checks and balance de una democracia real y adicionalmente, la prohibición de hacer política a los funcionarios públicos, es uno más de los anacronismos del ordenamiento jurídico colombiano, de la hipocresía “democratera” centralista  y del doble discurso tan propio de las dobleces que irrigan a nuestra clase política desde décadas atrás, que mantenía el revolver debajo de la ruana y ahora tiran la piedra (el tw) y esconden la mano para victimizarse…….sepulcros blanqueados.

PD: Nuestras Fuerzas Militares y de Policía, actualmente tienen personas en todos los niveles sumamente preparadas, de hecho, incluso más que muchos dirigentes y legisladores. Pues a esos Historiadores, Sociólogos, Abogados, Antropólogos con doctorados y maestrías, les dejo esa tarea y que se abra el debate. ¿Los militares no son seres políticos -qué pensaría Aristóteles en su Zoon Politikón-? ¿O lo que no deben ser es partisanos o miembros de partidos, movimientos o agrupaciones políticas?

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